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SANTIAGO DE CHILE, 3 de noviembre (Al Momento Noticias).-  Habitar un asentamiento irregular en Latinoamérica es vivir con derechos vulnerados, entre ellos a la salud, a la educación y al trabajo,  aseguró Agustín Algorta, director social de TECHO.

TECHO es una organización no gubernamental que trabaja en asentamientos informales de 19 países de América Latina, una región donde –según cifras de Naciones Unidas- 113 millones de personas viven en estos lugares, lo que supone el 25 por ciento de la población total.

Foto: ADNInformativo
Foto: ADNInformativo

De acuerdo con la organización, en mayo de 2015 existían tres mil 500 asentamientos informales en Costa Rica, Nicaragua, Argentina y Chile, y prevén que esta cantidad aumente considerablemente para 2016, cuando se sume el catastro de Paraguay, Colombia, Guatemala y Venezuela.

Tan sólo en la capital colombiana, Bogotá, existen 125 asentamientos informales que componen más de 55 mil 450 hogares; mientras que en Chile, la cifra alcanza 673 zonas, que agrupan a 32 mil 533 familias, un número similar al contabilizado en 2005.

TECHO mide, entre otros aspectos, el acceso a derecho básico como la luz, el agua potable, pero también a derechos fundamentales como educación y salud.

En Chile, detalló el director del organismo, el 76 por ciento de las viviendas de campamentos no cuentan con acceso a la red de agua potable,  el 91 por ciento no cuenta con alcantarillado, el 48 por ciento no tiene acceso formal a la electricidad y el 98 por ciento de las personas que habita estos asentamientos no han llegado a la universidad.

“Para estas personas, vivir ahí no es una opción, sino que no les quedó otra, porque el mercado las expulsó”, aseveró Algorta.

En su opinión, hay dos grandes causas que explican esta situación: la urbanización y la desigualdad.

“América Latina es la región más urbanizada del planeta. El 80 por ciento de la población de la región vive en ciudades que no estaban preparadas para recibir a tanta gente que migró desde 1950 a la fecha”, explicó.

Subrayó que los Estados dejaron el problema en manos del mercado y, como consecuencia, “el que tiene dinero vive con comodidades y el que no, lo hace en asentamientos informales o en zonas periféricas donde el acceso a servicios básicos no está garantizado”.

Algorta enfatizó que llegó el momento de actuar, por lo que la solución es “atacar las causas de raíz”, por lo que urgió a cambiar las reglas del juego para terminar con el origen del problema.

“La voluntad de los gobiernos siempre está, pero las políticas deben ir mejor enfocadas”, sostuvo.

La clave, puntualizó, es involucrar a los propios habitantes de los asentamientos en la búsqueda de soluciones.

“No sólo hay que pensar la solución con ellos, sino también construirla junto a ellos. Esa es la construcción social del hábitat”, comentó.

AMN.MX/dsc

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