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Bertha Eugenia Sotres Mora/

creatividad2014Vivimos la era de las fusiones, las alianzas estratégicas y la de la revolución de las tendencias en nuevos estilos de vida y trabajo. Nuestra época es la de las negociaciones, las operaciones mercantiles y financieras a distancia… También lo son los espacios abiertos para trabajar… lo práctico y lo funcional lo es lo muy “loft”. El hábito de guardar cosas para heredarlas se descarta; las nuevas generaciones no quieren herencias de este tipo por finas y exquisitas que sean. Las ideas, los productos y los hábitos, lo mismo se ponen de moda y se abandonan en un abrir y cerrar de ojos.

Lo anterior nos lleva a dos temas: el de la creatividad y la innovación. Ambos promovidos pero igualmente sometidos a la resistencia de un factor: el cambio.

De acuerdo a la Ley del Cambio instrumentada por la Escuela de Palo Alto (Mental Research Institute), hay dos tipos de cambio. El primero, de Tipo 1, es continuo y está asociado con la realidad; se produce dentro de un sistema que permanece igual. En este caso aunque se modifique un componente, aun así se apega a las reglas, “entre más cambie algo, más se vuelve lo mismo”.

El segundo, de Tipo 2, es discontinuo; tiene que ver con la percepción; para que suceda, tiene que romperse cuando menos un imprevisto y conduce a una nueva percepción de la realidad. De acuerdo a esto si se quiere cambiar, es necesario cambiar dos veces: se debe cambiar tanto la realidad de la situación como su percepción.

De acuerdo con Luc de Brabandere, en la administración cotidiana de las organizaciones, la toma de decisiones efectiva busca constantemente mejorar los procesos. El gerente busca actuar en beneficio de la empresa para que las cosas funcionen, en paralelo con ello, también inventa el futuro… Desarrolla escenarios, busca ideas nuevas para cambiar la manera en que se ven las cosas.

De aquí que la realidad y la percepción sean dos ingredientes vitales de la administración efectiva. Ambas dimensiones duales, son las que moldean el cambio en dos niveles:

1) El de la innovación: el equipo logra cambiar la realidad; esta se vincula con la acción y puede ser discontinua; innovar es lograr algo nuevo en el sistema.

2) El de la creatividad: es cuando un individuo -gerente o director- tiene éxito para cambiar su percepción, que tiene que ver con su pensamiento e inevitablemente es discontinua; ser creativo implica pensar en un nuevo sistema.

En relación a lo anterior, para que las empresas puedan lograr avances con respecto a la integración de la responsabilidad social en su gestión, tendrán que ver cómo están enfocando su toma de decisiones. Para ello, quienes las dirigen tendrán que cambiar en los dos niveles: innovación y creatividad, justamente necesarias e indispensables para que las empresas, sean capaces de integrar en su gestión la responsabilidad social y con ello, atender la adopción de nuevas prácticas, actitudes y políticas que no dañen y en cambio beneficien a la sociedad y al entorno.

www.almomentonoticias.mx

AMN.MX/bsm/pp

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