Primavera del 72: Colonia, Ámsterdam y París sin escalas / V
Luis Alberto García / Cdmx
*En 1973, año nuevo y también revista nueva.
*Heberto Castillo, Ángeles Mastretta, Rogelio Cuéllar, fundadores.
*Noches felices en el Manolo´s, en el restaurante Mérida y en el Buca Bar.
En abril de 1973 anduvimos juntos por El Mante, Jaumave, San Fernando y otros lares tamaulipecos que hoy son territorio comanche -del narco pues- con Gregorio Laventmann y Rubén Illoldi en un viaje de negocios para preparar la salida de nuestra revista Sesgo.
¡Cuánto disfrutamos esos días en Publiprint, en la calle de Tokio de la indómita colonia Portales, y en las oficinas de Tenayuca 90, cuando reunimos a aquel elenco de glorias y glorículas nacionales y no nacionales!
El cuadro de colaboradores lo integraban Heberto Castillo, Francisco Juliao y su hijo Anatolio, Rogelio Cuéllar, Elvira García, David Constantino Rodríguez Alfaro, Rafael Cauduro, David Martín del Campo, René Delgado, Carlos Carranco, Carlos Becerril Torres, Ángeles Mastretta, Carolyn Campbell -novia de Esteban Lameiras, otro bandolero de los tantos que se nos atravesaron en esos años- y muchísimos compas más.
La mayoría eran alumnos de la FCPS que, entre angustias y alegrías, jalaron bien y bonito con nosotros y Lulú Ochoa Aguirre, mi primita hermana que está en los cielos desde el 6 de abril de 2011.
A esa raza arisca y desayunadora súmense otros amigos y colegas, quienes también fueron cómplices voluntarios de esas andanzas de tan gratísimos recuerdos: Arturo Arredondo, Enrique Rivas Paniagua, Guadalupe Bernal, Cecilia del Valle, Silvia Molina y Vedia, Luis Alberto de la Garza, Fernando Pérez Rincón, Nelda y Teresa García Moisés.
Y además de Miguel García Aguirre, Javier Fernández Aguilar, Ricardo Araiza Rodríguez, Francisco Portillo, Gilda Montaño, Mariano Leyva y Lourdes Pérez Gay; pero el gusto nos duró hasta abril de 1974, cuando en el Vip´s de San Antonio y Avenida Revolución me enjuiciaron, sentenciaron y rompimos la relación.
Ustedes se emplearon en la Hora Nacional, en la Comisión del Cacao y en el semanario Éxito de Jesús Aguayo y José Laguna, del cual se salían al cierre de edición para ir a insuflar cervezas en el Mérida del señor Carlos Novelo y al Buca Bar de las ficheras de a once pesos la pieza.
Llegó enero de 1978, cuando, luego de cuatro años, Kronos Díaz recibió el mandato del clan de localizarme para invitarme a asistir a la conmemoración del décimo aniversario de nuestra llegada a la FCPS en la nueva casa de Leito Otero -tan desmadejado como genial y sorprendente- de Paseo de las Lomas Altas 195.
Inolvidables eran los viernes febriles por la noche en el cubil del poliédrico Leo: en ellos había actividades diversas, consistentes en bailar y quemar -el que quisiera, no era obligatorio -cannabis a la carta y, si rememoras, el Toque Luis era prototípico hasta en el nombre, al parejo que las Pildoritas, Maritza Olivares, Armándaro Pacheco, Jesucristo de la Lama, el Caníbal, Marcela, Jesusa y Luis Diocleciano Rodríguez y otros comensales frecuentes.
El compadre Carrillo se lucía como nadie en eso de la bailada al ritmo de los Bee Gees, y el camarada Díaz López era el Travoltita que, aunque, ver para creer a pesar del tonelaje, se movía a toda madre con la disco-music de fines de la segunda mitad de la década de 1970.
Ahí celebramos mi trigésimo aniversario con tangos, empanadas y vino argentino, en años en que ya estaba yo instalado como reportero número 1 y jefe de redacción del Sucesos para Todos de Gustavo Alatriste, editor de turismo y deportes de las revistas del Jet Set y Él de James Fortson, quien me enviaba con una cámara Olympus OM-10 como juez y fotógrafo a Hamilton, Canadá, a los concursos anuales de encueradas rubias y pelirrojas.
Simultáneamente, de modo increíble e insólito, como llegó a decir Rafael Gutiérrez Chavero, al tiempo que me empeñaba en concluir la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva, fui comisionado de vinculación del brazo político del Movimiento Peronista Montonero hacia mediados de 1975, con os hechos frescos que cierran el penúltimo capítulo de esta serie de añoranzas pasadas entre recuerdos inigualables.
(Continuará).
