Los campesinos del país ahora podrían conocer si el suelo en que trabajarán es o no funcional para sus cosechas, de una forma accesible y precisa, gracias a un proyecto que mezcla tecnología y piezas 3D, desarrollado por académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el CIESAS.
Esta noticia fue dada a conocer en un boletín por la máxima casa de estudios, misma que reconoció que mediante el uso de este microscopio portátil, los trabajadores del campo podrán además evaluar el impacto de sus prácticas agrícolas, considerando que a mayor biodiversidad, hay suelos más saludables y funcionales.
Dicha iniciativa, fue ideada por el personal experto del Programa Universitario de Estudios Interdisciplinarios del Suelo (PUEIS) y el Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT); mientras que el aparato diseñado por José Ocampo López Escalera, estudiante del doctorado en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).
Al respecto, la coordinadora del PUEIS e investigadora del Instituto de Geología, Blanca Prado Pano, explicó que esta iniciativa se inscribe dentro del programa Doctores de los Suelos, impulsado por la FAO a nivel global. Asimismo, declaró que el proyecto busca capacitar a los agricultores para que aprendan a evaluar la salud del suelo y promover un manejo sostenible en la agricultura.
¿Cómo funciona este microscopio?
La iniciativa, diseñada por José Ocampo López Escalera, quien tiene como codirectora de tesis a Martha Rosete Aguilar, investigadora del ICAT, física y doctora en óptica, consta de un microscopio portátil de aproximadamente 20 x 10 x 10 centímetros; capaz de adaptarse a un teléfono celular con cámara y lograr aumentos para explorar una amplia gama de animales microscópicos presentes en el suelo.
Este instrumento está diseñado con piezas en 3D y cuenta con baleros, tornillos y una pila recargable con un cargador de teléfono celular convencional, utiliza luz LED y cuenta con un lente sencillo e intercambiable (originalmente de cámaras de vigilancia) para observar diferentes niveles de amplificación.

Al respecto, la asesora Martha Rosete destacó que los microscopios que se usan en los laboratorios requieren una preparación particular, además de ser pesados y caros, por lo que este nuevo equipo, destaca al contar con la posibilidad de enfocar y desplazarse a nivel de micras, además de ser liviano y poderse guardar dentro de una mochila.
El proceso de evaluación del suelo
Martha Rosete Aguilar, anunció que para las primeras pruebas se construirán 15 aparatos en impresoras 3D en el ICAT, en el Instituto de Física y en ECOSUR, para probarlos en parcelas de Xochimilco, donde se efectuará el muestreo de tierra en el terreno, y separarán y clasificarán a los organismos. Este método será validado a nivel internacional por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Este muestreo de biodiversidad, que se obtenga de la parcela mediante el análisis de porciones de suelo, permitirá clasificar y separar a los organismos más grandes y clasificarlos mediante una clave que asocie a cada grupo con sus características edáficas específicas. Con ello se podrá reconocer a los organismos encargados de descomponer materia orgánica, de los que regulan plagas o participan en la eficacia de los flujos de agua y aire dentro del suelo.
Finalmente, la académica del PUEIS, Carolina Avilés Junco, destacó que el método para evaluar biodiversidad de los suelos se desarrolló con académicos de diferentes dependencias de la UNAM, como Francisco Armendáriz Toledano y su equipo del Instituto de Biología; José Guadalupe Palacios Vargas e Isaac Romero Acevedo Rojas, de la Facultad de Ciencias; y Gabriela Castaño Meneses, de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Juriquilla y Teresita de Jesús Santiago Vera, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Unidad Sur.
