El marco legal de la Ciudad de México podría transformarse para dar visibilidad a modalidades de agresión afectiva que, por su naturaleza intangible, suelen quedar fuera del alcance de la justicia. En respuesta a las demandas de colectivos de salud mental y derechos humanos, el Poder Legislativo local evalúa mecanismos para dotar a las mujeres de herramientas institucionales que les permitan identificar y denunciar dinámicas de control perjudiciales. La propuesta busca adecuar las leyes vigentes a las realidades complejas de los entornos de pareja, donde las afectaciones emocionales merman la autonomía de las ciudadanas de forma paulatina.
Iniciativa legislativa busca visibilizar el abuso narcisista dentro de las parejas
La diputada Elizabeth Mateos Hernández, integrante del grupo parlamentario de MORENA, presentó ante la Comisión Permanente un proyecto de reforma a los artículos Sexto y Séptimo de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de la Ciudad de México. El proyecto, bautizado de manera oficial como “Rompe el Ciclo”, pretende que las instituciones gubernamentales reconozcan, prevengan y atiendan de forma oportuna el maltrato encubierto que sufren las mujeres diariamente, el cual suele pasar desapercibido al carecer de evidencias físicas inmediatas.
Durante la sesión celebrada de manera remota, la legisladora expuso que el debate público sobre la seguridad de género debe trascender las agresiones corporales evidentes para estudiar los patrones conductuales que destruyen el tejido psicológico de las víctimas. La representante popular hizo hincapié en la urgencia de legislar sobre este fenómeno social, advirtiendo que “cuando hablamos de violencia, solemos pensar en golpes, agresiones físicas o amenazas. Sin embargo, existen conductas mucho más silenciosas que poco a poco debilitan la autoestima, la seguridad personal y la autonomía de quien las vive”.
De acuerdo con el planteamiento técnico, la enmienda al artículo Sexto definirá de forma explícita que la manipulación emocional sistemática constituye una vertiente directa de la violencia psicológica. En paralelo, la modificación al artículo Séptimo establecerá de manera formal que este tipo de agresiones se configuran con frecuencia tanto en el núcleo familiar como en las relaciones de noviazgo, abriendo un abanico de protección legal para las mujeres desde las primeras etapas de sus vínculos afectivos.
Patrones de desacreditación verbal dañan la salud mental de las mujeres
El abuso emocional sistemático, frecuentemente vinculado a perfiles de personalidad narcisista, opera a través de discursos de invalidación que confunden a la víctima y la llevan a desconfiar de su propio criterio. La iniciativa parlamentaria detalla que en las dinámicas cotidianas de pareja es habitual que los agresores recurran a expresiones estereotipadas para restarle importancia a los reclamos de sus compañeras. Frases analizadas como “estás exagerando”, “eso nunca pasó”, “todo te lo tomas personal” y “nadie te va a querer como yo” forman parte del repertorio común de control en momentos de tensión.
El peligro estructural radica en el carácter repetitivo y direccionado de estas interacciones verbales dentro del hogar o el noviazgo. Lejos de ser desentendimientos pasajeros, estas conductas se emplean de manera premeditada para desestabilizar la seguridad de la contraparte. Según el dictamen de la promovente: “Pero cuando estas frases se repiten constantemente; cuando se utilizan para desacreditar sentimientos, generar culpas, sembrar dudas o controlar las decisiones de otra persona, dejan de ser simples palabras y se convierten en una forma de violencia”.
Los efectos secundarios de este asedio psicológico incluyen el aislamiento social de las víctimas, quienes terminan por cortar lazos con sus círculos de apoyo más cercanos, como familiares, amistades y conocidos. Al hacerles creer que sus interpretaciones de la realidad son erróneas, los agresores fomentan un entorno de dependencia absoluta. Ante esto, la reforma busca que las afectadas y las autoridades identifiquen las señales de alerta con precisión, bajo la premisa de que “las heridas del cuerpo se ven, pero las heridas de la mente pueden durar por años”.
Concientización internacional respalda reformas contra el maltrato psicológico encubierto
La argumentación de la propuesta legislativa se vincula con las conmemoraciones globales en materia de salud mental, recordando que el pasado 1 de junio se observó el “Día Internacional de Concienciación sobre el Abuso Narcisista”. Esta fecha tiene como propósito principal visibilizar el maltrato emocional y dotar a la población de los criterios necesarios para reconocer la distorsión de la realidad y el control interpersonal que dañan la estabilidad psíquica de las personas.
La fundamentación médica del proyecto de ley se sustenta en diagnósticos clínicos que demuestran las secuelas permanentes de convivir con un manipulador sistemático. La exposición prolongada a estas violencias soterradas acarrea consecuencias severas que incapacitan el desarrollo pleno de las ciudadanas en la sociedad. Mateos Hernández sustentó ante el Congreso que, “de acuerdo con especialistas en salud mental, la exposición prolongada de este tipo de conductas puedes provocar ansiedad, depresión, pérdida de autoestima y dependencia emocional, incluso aceptar la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre su propia vida”.
Tras concluir la lectura de los motivos y alcances de la iniciativa “Rompe el Ciclo”, la Mesa Directiva del Congreso de la Ciudad de México determinó turnar el expediente de manera directa a la Comisión de Igualdad de Género. Este órgano legislativo será el encargado de someter el documento a mesas de análisis y dictaminación técnica para su posterior votación en el pleno, con miras a robustecer los mecanismos locales de protección a las mujeres.
AM.MX/CV



