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eramos semillas
“Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semilla… #Ayotiznapa #AyotzinapaSomosTodos” pic.twitter.com/wN7TRIi8K7 — Marién Ferré (@MarienMentolada) octubre 23, 2014

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de noviembre (Al Momento Noticias).- Cada tragedia fue una semilla. La Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora (junio de 2009), donde  fallecieron 49 niños y otros 79 resultaron heridos; la masacre de San Fernando, en Tamaulipas (agosto de 2010), en la cual 72 migrantes fueron asesinados: 58 hombres y 14 mujeres; o el incendio provocado en el Casino Royale, en Monterrey (agosto 2011), donde murieron 52 personas, son algunos de los muchos agravios a una sociedad que clama justicia.

Cada afrenta, cada muerte, cada respuesta insensible de parte de la autoridad fue un abono inconsciente para un descontento que comenzó a germinar vigoroso el pasado 26 de septiembre, cuando policías municipales de Iguala y Cocula, sicarios del cartel Guerreros Unidos y autoridades sospechosamente omisas como el Ejército, policías estatales y federales permitieron, según diversos testimonios, dos atentados contra los estudiantes de Ayotzinapa.

Han pasado dos meses y ninguna certeza hay sobre el paradero de los 43 normalistas desaparecidos. Según las autoridades aún no hay datos ni pistas concluyentes. Ni un solo avance. Y sin embargo, contra lo que dictaría la lógica, miles, quizá millones de mexicanos no ha disminuido su exigencia de encontrarlos con vida.

“Queremos que nos regresen a nuestros hijos. No nos detendremos ante nada”, gritan los padres de los estudiantes, que desde el primer día recibieron el apoyo no sólo de vecinos de Ayotzinapa y otras escuelas normalistas, sino de prácticamente todo el país e incluso del extranjero.

Desaparecieron los estudiantes, sí, pero nació una sociedad más organizada y crítica, cansada de la falta de justicia ante cada uno de los crímenes que ha sufrido nuestro país.

Para esa sociedad el hartazgo ha sido el combustible para salir a las calles y exigir justicia, tal y como ha venido ocurriendo desde hace dos meses en todo el país, con protestas que ahora es imposible ocultar gracias a las redes sociales, que han llevado el mensaje más allá de nuestras fronteras.

IMG_1773Ayotzinapa ha sido motivo de protestas en países como Chile, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Perú, en diferentes ciudades de Estados Unidos, y en países tan lejanos como Alemania, Suecia, Nueva Zelanda o Suiza.

Terminaron los tiempos de las masacres silenciosas que tanto se esforzaron en mantener el gobierno, la delincuencia y algunos medios de comunicación.

Ahora en las calles, a dos meses de la desaparición de los normalistas, se escucha: “No falta uno, no faltan diez, queremos de regreso a los 43”. El malestar y las exigencias crecen. Las marchas cada vez son más multitudinarias. El mundo observa. Y los nombres de los desaparecidos retumban en calles, avenidas y redes sociales.

Aunque ausentes, los normalistas están más presentes que nunca. En cada esquina sus rostros y sus nombres se han convertido en el motivo de una lucha que trasciende fronteras.

AMN.MX/jca/jmg/

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