Ciudad de México.- Mientras la primera mitad de 2016 apostaba por nuevas narrativas y públicos digitales, los meses finales de ese año estuvieron marcados por despedidas que cerraron una etapa completa de la televisión tradicional. Programas emblemáticos dijeron adiós en medio de cambios de consumo, tensiones internas y decisiones creativas que evidenciaron el fin de una era basada en audiencias masivas y formatos consolidados.
American Idol y el cierre simbólico de la televisión como evento colectivo
El 7 de abril de 2016, Fox emitió el episodio que entonces se presentó como el final definitivo de American Idol, tras 15 temporadas al aire. Durante más de una década, el programa dominó las audiencias y definió el estándar de los concursos musicales, impulsando carreras que trascendieron la pantalla. La reunión de los jueces originales convirtió la despedida en un ejercicio de nostalgia, pero también dejó ver el desgaste de un modelo que dependía de millones de espectadores reunidos al mismo tiempo frente al televisor.
The Good Wife y la despedida elegante del drama de prestigio abierto
En mayo de 2016 concluyó The Good Wife, una serie que logró sostener altos niveles de calidad dentro de la televisión abierta. Su narrativa compleja y sus personajes moralmente ambiguos marcaron una diferencia frente a otros dramas legales. El final, que dialogó directamente con el primer episodio, dejó a Alicia Florrick en una posición incómoda y debatida. Aunque su universo continuó con The Good Fight, la historia central cerró un ciclo fundamental.
Castle y un adiós marcado por decisiones apresuradas tras bambalinas
Después de ocho temporadas, Castle llegó a su fin en mayo de 2016 en medio de conflictos internos. La decisión inicial de prescindir de Stana Katic generó un rechazo inmediato por parte de la audiencia. La cancelación definitiva ocurrió a pocos días del episodio final, que incluyó un salto temporal pensado para ofrecer un cierre optimista, aunque muchos espectadores lo sintieron forzado.
Person of Interest y una conclusión coherente con su discurso tecnológico
CBS cerró Person of Interest en junio de 2016 tras cinco temporadas de evolución constante. Lo que comenzó como un procedural se transformó en una reflexión profunda sobre vigilancia, privacidad y poder tecnológico. El sacrificio final de John Reese frente al sistema “Samaritan” fue interpretado como un cierre lógico, alineado con la visión crítica y humanista que la serie desarrolló con el tiempo.
Penny Dreadful y una despedida inesperada dentro del horror gótico
En junio de 2016, Showtime reveló que el final de la tercera temporada de Penny Dreadful era también el cierre definitivo de la serie. Su creador defendió la decisión como parte natural del arco de Vanessa Ives, interpretada por Eva Green. Aun así, una parte importante de la audiencia percibió la conclusión como acelerada, con tramas secundarias que quedaron sin desarrollo pleno.
Downton Abbey y el final definitivo de una televisión reconfortante
Aunque su conclusión original fue en 2015, el cierre de Downton Abbey se emitió en Estados Unidos a inicios de 2016. La serie se convirtió en un fenómeno cultural que llevó el drama de época británico a audiencias masivas. Su final apostó por una despedida cálida y optimista, celebrando el cambio social sin perder el tono melancólico que definió a la producción.
Gravity Falls y el valor creativo de terminar una historia planeada
El 15 de febrero de 2016, Disney XD transmitió “Weirdmageddon 3: Take Back the Falls”, el episodio final de Gravity Falls. La serie concluyó por decisión creativa y no por cancelación.
Alex Hirsch optó por cerrar la historia cuando su arco natural terminó, preservando su coherencia narrativa y asegurando su influencia en futuras producciones animadas.
Mike and Molly y la despedida de la sitcom clásica multicámara
La comedia Mike and Molly concluyó en mayo de 2016 tras seis temporadas. A pesar de mantener buenos niveles de audiencia, la cancelación respondió a costos de producción elevados y a la consolidación de Melissa McCarthy en el cine. Su cierre reflejó el declive de la sitcom tradicional frente a propuestas más flexibles y contemporáneas.
Banshee y el cierre físico y emocional de una serie intensa
En mayo de 2016 terminó Banshee, una de las apuestas más arriesgadas de Cinemax. La serie destacó por su violencia estilizada y su narrativa directa, cercana al cine de acción.
El final permitió a su protagonista encontrar redención, cerrando un relato tan extremo como coherente con su identidad pulp.
Rizzoli and Isles y la despedida de una dupla femenina sólida
TNT emitió en septiembre de 2016 el último episodio de Rizzoli and Isles, tras siete temporadas de éxito constante. La serie se sostuvo gracias a la relación profesional y personal entre sus protagonistas. El desenlace, con un viaje simbólico antes de tomar caminos distintos, funcionó como homenaje a una de las alianzas femeninas más duraderas del cable.
Con la perspectiva del tiempo, 2016 se entiende como un año de cierres emocionales para la televisión tradicional, un momento en el que formatos dominantes se despidieron mientras el consumo digital y los algoritmos comenzaban a redefinir la cultura pop y la manera de contar historias.
AM.MX/CV
