Ciudad de México.- A una década de su fallecimiento, el legado de Sarah Minter (1953–2016) se mantiene como un pilar fundamental para entender la evolución de la imagen en movimiento en el país, presentándose en un ciclo especial hasta el 19 de abril en la Cineteca Nacional. Como pionera del videoarte y el cine experimental en México, Minter no solo capturó imágenes, sino que diseñó un lenguaje propio para narrar la marginalidad, la juventud y el caos urbano desde una lente profundamente íntima y disruptiva.
Sarah Minter y su visión radical sobre la identidad en la urbe
La trayectoria de Minter, consolidada entre las décadas de los 80 y los 2000, se distingue por una búsqueda incansable de comunidades que operan fuera de la norma. Su cinematografía no se limita a un género; por el contrario, “desdibujó las fronteras entre documental, ficción, videoarte y ensayo audiovisual”, permitiendo que los cuerpos y las estéticas periféricas tomaran el protagonismo.
Su cámara se convirtió en un instrumento de registro para aquellos espacios donde la pertenencia y el deseo chocan con la estructura rígida de la sociedad. A través de montajes fragmentados y el uso de sonido electrónico, su obra dialoga con la cultura visual urbana para “romper con las convenciones del cine narrativo y abrir espacios para otras formas de percepción”.
El punk y la resistencia como ejes de la memoria colectiva
Dentro de su filmografía, la Ciudad de México aparece no solo como escenario, sino como un ente vivo. En piezas emblemáticas como Alma punk (1991), la directora retrata esta subcultura como un mecanismo de resistencia y un refugio frente a una metrópoli que “constantemente margina y expulsa”.
Asimismo, la dimensión temporal juega un papel crucial en su narrativa. A través de sus obras Nadie es inocente (1987) y su secuela Nadie es inocente 20 años después (2010), Minter analiza cómo el paso del tiempo reconfigura las rebeldías. En este díptico, la radicalidad juvenil se enfrenta a las marcas de la madurez, demostrando que “su cine no busca fijar la realidad, sino abrirla”.
De la intimidad compartida a las utopías sociales en Dinamarca
La curiosidad de Minter la llevó a explorar desde la colectividad política hasta la vulnerabilidad de los afectos. En Verano en utopía (2012), documentó la cotidianidad de Christiania, en Dinamarca, exponiendo las tensiones entre un modelo de vida alternativo y las presiones gubernamentales. Por otro lado, en Háblame de amor (2009), la cineasta prioriza la cercanía, donde “las experiencias personales sustituyen el discurso abstracto” mediante charlas profundas entre amigos sobre sexualidad y vínculos.
Ciclo especial de exhibición para redescubrir la herencia de Minter
Para conmemorar su impacto artístico, se llevará a cabo una retrospectiva que incluye sus títulos más representativos. Es una oportunidad única para acercarse a un archivo sensible de la contracultura mexicana que sigue vigente por su capacidad de reinventar la identidad y la ciudad.
Cartelera y horarios de funciones:
- Nadie es inocente: Miércoles 15 de abril (19:00 h con Q&A) y sábado 18 de abril (19:00 h).
- Nadie es inocente. 20 años después: Jueves 16 de abril (19:00 h) y sábado 18 de abril (21:00 h).
- Alma Punk: Viernes 17 de abril (19:00 h) y domingo 19 de abril (17:00 h).
- Háblame de amor: Viernes 17 de abril (21:00 h) y sábado 18 de abril (17:00 h).
- Verano en utopía: Domingo 19 de abril (19:00 h).
AM.MX/CV
