A 50 años de la muerte de José Revueltas

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CIUDAD DE MÉXICO.- José Revueltas nació en Durango, en 1914, y murió en la ciudad de México en 1976. Escritor, guionista y activista político. Participó en el Movimiento Ferrocarrilero en 1958; fue una de las figuras centrales del movimiento estudiantil de 1968, por lo cual fue encarcelado en Lecumberri (El Palacio Negro), lugar donde escribió El apando. Su obra ofrece un amplio abanico de temas, pero, particularmente, el de la condición humana en sus aspectos más crudos y oscuros.

Nacido en Durango y huérfano de padre desde niño, Revueltas se afilió formalmente al Partido Comunista desde que tenía 15 años, siguiendo a su hermano Fermín, el reconocido pintor. Poco después fue encarcelado por razones políticas, por vez primera.

Convencido de que el comunismo abriría las puertas del reino de la libertad humana, el joven Revuletas fue un infatigable organizador de campesinos y obreros, mientras estudiaba por su propia cuenta historia, filosofía, literatura y teoría política. En los años treinta tomó parte activa en las intensas movilizaciones populares que apuntalaron las políticas nacionalistas, agraristas y obreristas del presidente Cárdenas, y fue convirtiéndose en un protagonista eficaz y en escritor político imprescindible.

A los 13 años abandona la escuela y se refugia en la Biblioteca Nacional donde empieza a leer al escritor ruso Fiodor Dosteievski, aspectos religiosos y la Biblia. Su interés por la existencia de Dios lo lleva a conocer la obra de Marx y Engels. Impactado por el pensamiento en defensa de los pobres y los explotados de la tierra del marxismo, profundiza su estudio de la mano de un joven apodado Trotsky, quien le facilita el ingreso al entonces clandestino, Partido Comunista Mexicano (PCM), situación que le vale una estancia de seis meses en una correccional (1929) debido a que asistió a un acto organizado por el PCM en el Zócalo de la Ciudad de México, es acusado de participar en la protesta.

Tiempo después permaneció en dos confinamientos en las Islas Marías, prisión de alta seguridad en el Pacífico: cuatro meses la primera vez (1932) junto con otros militantes por participar en una huelga de trabajadores en Nuevo León y nueve la segunda (1934). De esta experiencia carcelaria nació el libro Los muros de agua, terminada el 3 de octubre de 1940.

En 1948 estrena su obra de teatro Israel. En ella aborda el tema del desamparo y el racismo sufrido por una familia negra y un migrante en EE.UU. En 1949 publica “Los días terrenales”, obra en la que analiza y cuestiona el dogmatismo del PCM. En 1958, apoya la huelga del Movimiento Ferrocarrilero, por mejoras salariales y democracia sindical, el movimiento es derrotado, los trabajadores despedidos o detenidos y algunos asesinados, Revuelas es detenido.

José Revueltas un convencido hombre de izquierda, admirador profundo de la revolución cubana, durante su vida mantiene encuentros y desencuentros con el Partido comunista mexicano y otras organizaciones de izquierda.

En 1968 estalla la protesta estudiantil en el mundo y México no es la excepción, y Revueltas participa activamente en la lucha quedándose con los estudiantes en la UNAM. La respuesta del gobierno es una brutal y violenta represión en contra del movimiento estudiantil. El 16 de noviembre de 1968 José Revueltas es detenido condenado a 16 años de prisión en la Cárcel de Lecumberri, acusado de incitación a la rebelión, asociación delictuosa, sedición, daño a la propiedad, ataques a las vías de comunicación, robo, acopio de armas, homicidio y lesiones, por su participación en el Movimiento Estudiantil de 1968 que culmina con la masacre del 2 de octubre de ese año en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco.

El 10 de diciembre de 1969 inicia junto a sus compañeros una huelga de hambre por tiempo indefinido que tendrá graves consecuencias para su salud. Es liberado en mayo de 1971 con liberta bajo palabra.

Elena Poniatowska, quien lo entrevistó varias veces, recuerda: “En 1968, aunque todavía era un hombre fuerte, entró a la cárcel porque se echó la culpa de todo el movimiento de ese año”, Poniatowska describe al narrador, guionista, activista y teórico marxista como “un héroe, desde muy joven tenía esta vocación, esta actitud y vocación de héroe ante la vida (…) Era el hombre más bondadoso que cualquiera podía conocer.”

Además de escribir novelas y cuentos, también fue guionista, ensayista y crítico político; analizó tanto las estructuras económicas de México, como el sistema universitario. De su obra cuentística destacan: Dios en la tierra (1961) y Material de los sueños (1974). En 1967 recibió el Premio Xavier Villaurrutia por su trayectoria literaria.

En 1941 publicó su primera gran novela, Los muros de agua, que relatan su experiencia como preso político en las Islas Marías, mientras la política mexicana daba un vuelco a la derecha y se consolidaba el sistema de partido de Estado bajo la aparente anodina presidencia de Manuel Ávila Camacho. Entonces, los comunistas mexicanos rompieron con el régimen para mantenerse durante varias décadas en la oposición intransigente, siendo reducidos muchas veces a la clandestinidad.

Revueltas siguió siendo durante todos esos años un comunista convencido, aunque haya iniciado su propio camino criticando con ánimo constructivo el autoritarismo y otros vicios del comunismo, lo que en los años cincuenta lo convirtió en un crítico autorizado y respetado de los crímenes del estalinismo en la Unión Soviética, siendo capaz de deslindar el ideal comunista de aquellos hechos. Sin embargo, su sentido crítico le trajo varias expulsiones de su partido. Lo echaron más de una vez, pero él siempre regresó y solía decir que fuera del partido era aún más comunista que dentro, trabajando siempre en la difusión del comunismo y en la organización y educación de los trabajadores.

Al mismo tiempo, entre la política partidista y la persecución del régimen, que lo llevó varias veces más a la cárcel, Revueltas seguía escribiendo infatigablemente, tanto en los periódicos del partido como en diversos medios nacionales; también publicó novelas que, como El luto humano y Los días terrenales, recibieron varios premios y fueron y siguen siendo muy leídas ; en tanto que otras, sobre todo la obra de teatro El cuadrante de la soledad, fueron condenadas por los sucesivos gobiernos y por sus propios camaradas.

El escritor y activista político falleció el 14 de abril de 1976 y fue inhumado el 16 en el panteón francés de La Piedad, en la ciudad de México. Su funeral reprodujo lo que fue su vida, una lucha contra el burocratismo y el Estado burgués protagonizado por sus amigos, quienes a la voz de La Internacional y los gritos de ¡Viva Revueltas! Y ¡Muera el Gobierno!, expulsaron al secretario de Educación del gobierno de Luis Echeverría.
AM.MX/fm

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