OTRAS INQUISICIONES: La clase política mexicana y el fenómeno esotérico

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Pablo Cabañas Díaz
El exgobernador interino de Michoacán, Rafael Álvarez y Álvarez de la Cadena (1887-1954), fue el fundador del Instituto Mexicano de Investigaciones Síquicas (IMIS), nació en Zamora, Michoacán, en una familia aristocrática. “Cuando lo conocí”, anota el escritor Gutierre Tibón en su libro “Ventana al mundo invisible”, “el señor Álvarez y Álvarez era un sexagenario que no aparentaba su edad. Muy activo como presidente del Monte de Piedad, encontraba tiempo para dedicarse a sus aficiones artísticas: la pintura y la música; y para leer libros y más libros de ciencias ocultas. Poseía una de las mejores bibliotecas de México en este campo”.
Según Tibón, fue en 1930 que Don Rafael abrazó la causa espírita, después de que entidades desencarnadas le extrajeron los cálculos renales que lo atormentaban, a través de una operación practicada por la señora Agustina Samperio de Rosales.
Al sanar, Don Rafael frecuentó varios grupos espíritas de la Ciudad de México, donde en 1933 conoció a Luisito, su alter ego, un raro médium que participó; en sus sesiones. En el libro “Los poderes de la mente” de Alejandro Parra, se explica que, con la indispensable colaboración de Luisito, pero exclusivamente de su peculio y estricta dirección, Álvarez y Álvarez fundó en 1939 el Círculo de Investigaciones Metasíquicas de México, mismo que en 1944 cambió a Instituto Mexicano de Investigaciones Síquicas (IMIS).
Según anotaciones de Tibón, las facultades de Luis Martínez Pérez, Luisito, fueron advertidas cuando tenía seis años: al dormir el niño aparecían esferas luminosas alrededor de él, notorias en la oscuridad de la habitación; la noticia llegó a un círculo espírita de la calle San Ciprián, en las afueras de la ciudad, grupo al que fue invitado a participar como incipiente médium, ganándose unos pesos con el permiso de su madre.
El periodista Wenceslao Vargas Márquez menciona que la primera sesión a la que acudió Plutarco Elías Calles fue la número 18, registrada el 9 de julio de 1941. Entre julio de 1941 y su muerte en octubre de 1945 asistió a 34 sesiones. Murió, pero siguió participando… como espíritu. Las actas registran la participación del espíritu de Plutarco Elías Calles a partir del 4 de marzo de 1947 siendo la décima y última el 10 de diciembre del mismo año.
Es famosa la sesión del 20 de agosto de 1942 porque en ella coincidió con Miguel Alemán Valdés y su esposa Beatriz Velasco, además de Ezequiel Padilla. Alemán Valdés en ese momento era el secretario de Gobernación de Ávila Camacho. En el IMIS, se realizaban sesiones de materialización de objetos y seres, con mediums y diversos asistentes organizados en un círculo espiritista; en dichas prácticas participaron personalidades como Gutierre Tibón, Jaime Torres Bodet, Antonio Méndez Bolio, Miguel Alemán Valdez, Plutarco Elías Calles, Ezequiel Padilla y muchos otros.
En todas las sesiones siempre destacó el trabajo de Luisito, que lograba en sus sesiones no solo aportes (materializaciones concretas de objetos) sino también la aparición de figuras con todo el aspecto de vida, que respondían coherentemente a las preguntas de los asistentes o bien, daban mensajes específicos a uno o varios de los asistentes a la sesión.

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