CONCATENACIONES: El buen fin, o la ilusión consumista

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Fernando Irala

Apenas saliendo del Covid, incluso con la amenaza de que una nueva oleada vuelva a dejar su estela de contagios y muertes, la promoción del “Buen Fin” significó una espléndida oportunidad para regresar a los días felices de consumo y aprovechamiento de ofertas, así sea con cargo a la tarjeta de crédito, y para gastar anticipadamente el aguinaldo.
Las escasas precauciones sanitarias que quedan obligaron como sea a un relativo control de aforos, que implicó en algunos casos largas filas de acceso a los centros comerciales. Una vez adentro, la sana distancia y otras medidas de prudencia estuvieron ausentes.
Esta vez el Buen Fin creció. Concebido en el origen como una imitación del “Black Friday” norteamericano, que aprovecha el puente a partir de la celebración, siempre en jueves, del Día de Gracias, y se desarrolla en un fin de semana largo, la iniciativa comercial mexicana se extendió esta ocasión por una semana.
Desde que surgió, y hasta la fecha, el festival comercial ha sido criticado por incitar al consumismo y contribuir al endeudamiento de las familias, que ahora ven llegar la cuesta de enero desde la Navidad e incluso antes.
En breve, las cifras nos dirán si el evento sirvió por lo menos para darle un empujoncito a la desfalleciente economía nacional, que luego de un efecto de rebote en que parecía recuperarse después del profundo hoyo en que nos metió la epidemia, en el tercer trimestre arrojó nuevamente números de estancamiento.
El Buen Fin se asemeja en este sentido al efecto adormecedor de las fiestas decembrinas, alimentadas por el ingreso extra que significan los aguinaldos. La gente gasta como si fuera rica, sin conciencia de que los excesos habrá que pagarlos, más temprano que tarde.
Con la diferencia de que en esta fecha no hay aguinaldos, y en cualquier caso este ingreso de fin de año ahora no sólo cubre el consumismo de Navidad, Año Nuevo y Reyes, sino que debe estirarse para abarcar esta nueva estación.
No es difícil la estimación del resultado: comerciantes felices por su éxito de ventas, y una población que en el futuro tendrá más presiones de deuda y de disminución de su ingreso.
De los riesgos de resurgimiento de la pandemia mejor no hablamos.

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