LIBROS DE AYER Y HOY: Muerte sin fin. El estado no es dueño de la vida de sus miembros

Fecha:

Brutal violación a los derechos, imponer la forma de decidir el método para morir

Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

La terrorífica decisión que tienen los condenados a muerte en Estados Unidos de escoger la forma de morir, es de lesa humanidad. Junto con la pena de muerte que un estado al no ser dueño de la vida de sus integrantes no puede aplicar, el decidir la forma de morir es una burla brutal a todos los derechos humanos. Esos seres están ante la vieja frase del poeta, si saltas pierdes y si no, perdiste. No hay salida para ellos, solo escoger lo que les acomode. En un mundo en el que 56 países aplican la pena de muerte y 28 la han pospuesto, las doctrinas humanistas no han logrado penetrar aún en el afán de venganza de gobiernos y sociedades, mientras paradójicamente la muerte externa dolosa se agudiza cada día. Es cierto que muchos países en el mundo han cancelado o pospuesto la pena capital y que en Estados Unidos ya son 21 estados los que se han reprimido, todavía había en el mundo hace año y medio, con datos de CNN, 26 mil 600 condenados a muerte que esperaban su aplicación. En el Caribe llama la atención que Cuba mantenga esa sanción y que en las mismas condiciones estén todos los países de ese entorno. En América del sur, hay un bamboleo macabro entre los tipos de delitos, por lo general graves, que ameritan su aplicación, según leyes y juzgadores. México, que dejó de aplicarla desde 1961, la eliminó constitucionalmente hasta 2005.

OLGA ISLAS: LA DE MUERTE, INJUSTA, NO EJEMPLAR, IRREPARABLE E INNECESARIA

La opción que acaban de poner a los condenados el estado de Carolina del sur para decidir la forma de morir, en la silla eléctrica o pelotón, ha exhibido el bajo grado de humanismo que existe en los países que se dicen democráticos como el del norte o que profesan religiones muy acendradas como Irán. Aparte de Carolina del sur, en Estados Unidos hay otros estados que están presentando la opción de escoger como morir a sus reos. Al contrario de Nueva Hampshire que abolió la pena de muerte por cuestiones morales. En un encuentro sobre el tema en 2010, la penalista Olga Islas académica de la UNAM, hizo un recorrido sobre esa pena en México, tratada en diferentes códigos penales de los estados, sobre todo, el primero de ellos, en Veracruz en 1835 y puso énfasis en el llamado código Juárez, federal, de 1871, en el que legisladores consideraron la pena de muerte ilegítima injusta, no ejemplar, irreparable e innecesaria. Pese ello, por las condiciones que vivía el país, se introdujo en la legislación. Lo mismo ocurrió con la Constitución de 1857. Lo que llama la atención es la sensibilidad de algunos legisladores al rechazar desde entonces ese mecanismo fatal, y considerar lo poco que significa a la hora de desterrar el delito. Lo mismo que ocurre con las penas muy altas. Se consideraban en todo caso delitos muy graves como traición a la patria en tiempos de guerra. Los protocolos posteriores a los que se adscribió la ONU y que también menciona la jurista, son tajantes respecto al uso de esa sentencia y en muchos casos, incluyendo algunos que se crearon en convenciones americanas y que tiene en su poder la OEA, son determinantes al prohibir a “sus estados parte…” aplicar la pena de muerte.

MUERTE SIN FIN. OTRAS FORMAS DE MATAR AL SER HUMANO SIN JUZGARLO

Los condenados a muerte, no son otros sino los que la sociedad expulsó de sus dones, seres que se vengaron conscientes o inconscientes de un sector que los orilló. Los humanistas siempre han sostenido que la mejor forma de eliminar el delito son la justicia y la igualdad. La ausencia de corrupción. Los millones de seres que en el mundo no han encontrado esos factores, son también condenados, por la pobreza , las enfermedades, el desprecio. En México, los miles de muertes que produce el crimen son parte de esa iniquidad y corrupción. Con 70 millones de pobres que dejaron los anteriores gobiernos, muchos de los cuales han caído en las garras del virus, otros fueron condenados a muerte sin ser juzgados, por su propia condición empobrecida. La justicia no entra, pues, a través de la ejecución sea por silla eléctrica, paredón o inyección fatal cuando se puede. Sino con acciones que hagan equitativa la vida del ser humano. Al referirse a la muerte, sus muchos avatares y destino del ser humano, irremediable, José Gorostiza, el poeta y diplomático tabasqueño (1901-1973) lanzó su gran poema, Muerte sin fin en 1939 (Fondo de Cultura Económica, Edición Tezontle 2001). Aquí, una de sus partes:

Lleno de mi, sitiado en mi epidermis
por un dios inasible que me ahoga
mentido caso,
por su radiante atmósfera de luces,
que oculta mi conciencia derramada,
mis alas rotas en esquirlas de aire;
mi torpe andar a tientas por el lodo.

Compartir

Popular

Artículos relacionados
Related

Impulsan Sección 36 SNTE, Secretaría de Mujeres y Sipinna acciones de fortalecimiento a la profesionalización y capacitación del magisterio del Estado de México

El acuerdo, suscrito como testigos de honor por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y el diputado presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología e Innovación del Congreso mexiquense, Rigoberto Vargas Cervantes, prevé también la integración del Centro de Aprendizaje Digital (CAD-SeMujeres) como herramienta para el desarrollo de competencias en la materia y la difusión de la campaña “En redes no te enredes”.

Anuncian nuevos planteles de bachillerato para Sonora

Sonora se suma a la Estrategia Nacional de Bachillerato, en la que se invertirán 328.5 millones de pesos en la entidad sonorense.

CAUTIVA: la perturbadora serie sobre sometimiento religioso que impactó en los Oscars

Cautiva, nueva serie de TNT y Flow, presenta adelanto durante los Premios Oscar y aborda un caso real de abuso en un convento, con Carolina Kopelioff y Lorena Vega.

México lidera desempleo más bajo OCDE

La cifra de desempleo en México OCDE se ubica por debajo de economías como Japón y Corea del Sur, cuyos niveles de desocupación fueron de 2.7% y 3%, respectivamente.