ISEGORÍA: Una tecnocracia de izquierda

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Sergio Gómez Montero*

Las crecientes se comieron mis libros

Consumieron mi guardarropa

Me llevaron a un ático sin aire

N. Osundare: “El lago se comió mis poemas”·

 

Estos primeros días, sin duda, serán de contradicciones. El respeto a las instituciones a eso conduce. Lo electoral es siempre suave y terso, más aún si se concreta dentro del neoliberalismo. Urzúa fue particularmente contundente: estos días y los próximos días nada va a cambiar. Los analistas afirman: con Urzúa y con Herrera la tecnocracia “estabilitaria” va a continuar y eso significa que de momento, lo que parece ser un largo momento, la política hacendaria se mantendrá estable (Banco de México, deuda pública, vigilar pensiones, ojo con el dólar). El continuismo neoliberal que se vislumbra en las palabras de quien será Secretario de Hacienda y uno de sus subsecretarios nada bueno presagian y por eso, desde ahora, los que militamos en la izquierda si bien, obligadamente, debemos respetar la política de conciliación que ahorita predomina y debe predominar, también debemos, desde ahora, ir viendo cómo debemos frenar el neoliberalismo que se esconde debajo de la conciliación: que nos inviten al menos a las pláticas en las cuales se toman decisiones tan trascendentes para la nación. ¿O acaso la conciliación, ahora, implica que la izquierda no existe, no participa? Más vale que las cosas queden claras desde el principio para saber cómo se va a batear.

Y no hay que olvidar que la economía es base, más como ahora en que la política brilla por su ausencia y hasta ahorita nadie de los obradoristas de primera fila dice nada de ella. Desde luego, a nadie se le exige que haya leído completos a Gramsci y a Togliatti y sepa lo que significa el bloque histórico y la política de alianza en épocas de transición, pero algo pueden indicar para ellos estas palabras de Gramsci: “… la cosa es si el desarrollo deba tener como su punto de partida lo íntimo del mundo industrial y productivo o si pueda producirse desde el exterior, por la construcción cautelosa y masiva de una armadura jurídica formal que guíe desde el exterior los desarrollos necesarios del aparato productivo”, y  por eso fue que Gramsci, antes de tomar decisiones en la práctica,   dice en el mismo Cuaderno 22, “Decidí ocuparme principalmente y tomar notas sobre éstos temas: 1º La historia italiana del siglo XIX con especial atención a la formación y desarrollo de los grupos intelectuales; 2º La teoría de la historia y de la historiografía; 3º El americanismo y el fordismo”, ¿qué lecciones, a partir de allí, debemos nosotros adoptar ante una realidad que surge de la sencillez del enfrentamiento con el grupo dominante y que hoy, al dispersarse ese grupo dominante, resulta que también está militando entre nosotros como tecnocracia de izquierda? La famosa revolución pasiva de la que habla de nuevo Gramsci nos plantea problemas de muy diversa naturaleza que debemos resolver en la mesa de las discusiones; pero no sólo para perdernos en la lucha ideológica, sino lo que es más importante: saber cómo operar en la práctica.

Saludos a todos los camaradas.

*Profesor jubilado

gomeboka@yahoo.com.mx

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