CHIHUAHUA.— Los cuatro agentes extranjeros, presuntamente de la CIA, que acompañaron a policías estatales para desmantelar el narcolaboratorio localizado en la Sierra Tarahumara, estuvieron en las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas de Chihuahua, uno de ellos portando un arma de fuego larga, en dos fechas previas al operativo, informó la fiscal especial Wendy Chávez Villanueva.
En conferencia de prensa, la funcionaria indicó que, además de que los agentes extranjeros tuvieron interacción con el director general de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), Pedro Oseguera Cervantes, se presume la posible intervención, conocimiento y vínculos de más funcionarios de la Fiscalía estatal.
Chávez Villanueva detalló que, tras el análisis de más de seis mil horas de registros digitales, se corroboró que cuatro estadounidenses, vestidos de civil y sin insignias oficiales, se integraron al convoy que partió de la ciudad de Chihuahua el 16 de abril con destino al municipio de Morelos, en donde se localizó el narcolaboratorio.
⇒ El hallazgo más crítico dentro de la investigación ministerial apunta a que estos hombres no solo participaron en el despliegue operativo, sino que tuvieron acceso previo a áreas restringidas de la institución.
La titular de la Unidad Especializada de la Fiscalía General del Estado de #Chihuahua (@Fiscalia_Chih), Wendy Chávez Villanueva, confirmó que, desde el jueves 16 de abril, cuatro agentes de seguridad de #EstadosUnidos, “quienes vestían de civil y sin insignias… pic.twitter.com/fKXRGBCuu5
— Punto de Referencia (@MXReferencia) May 13, 2026
Con base en el informe, las cámaras de vigilancia captaron a uno de los extranjeros en el interior de la Fiscalía de Operaciones Estratégicas portando un arma larga de forma vertical apenas horas antes de iniciar la misión. Aunque se precisó que, hasta el momento, no hay evidencia de que el arma fuera utilizada fuera de dicho recinto o durante el operativo.
La Fiscalía estatal subrayó una omisión grave en la cadena de mando: ni el director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) ni otros funcionarios involucrados informaron o solicitaron autorización a sus superiores para permitir la incorporación de estos civiles al convoy oficial.
A pesar de que las investigaciones sugieren un “patrón de convivencia e interacción en contextos informales” entre los extranjeros y altos mandos de la AEI, la fiscal aclaró que no se han encontrado pruebas de que estos individuos ejercieran funciones de mando, adiestramiento o instrucción reservadas para las autoridades mexicanas.
Este operativo derivó en el desmantelamiento de un laboratorio clandestino de metanfetaminas, pero también en un evento fortuito posterior donde murieron cuatro personas: dos servidores públicos del estado y dos ciudadanos estadunidenses, cuyas identidades de estos últimos aún se intenta establecer plenamente.
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AM.MX/dsc
