CIUDAD DE MÉXICO.— En un entorno donde el acceso al crédito es cada vez más amplio y digital, la educación financiera se ha convertido en un pilar fundamental para la protección de los usuarios, y una responsabilidad compartida de quienes otorgan tarjetas de crédito, préstamos o financiamientos. De ahí la importancia de informar de manera clara, transparente y oportuna sobre el uso del crédito para prevenir el sobreendeudamiento y fortalecer la salud financiera de las personas.
De acuerdo con la Asociación de Bancos de México, el comportamiento de pago de los usuarios de crédito es mayoritariamente positivo, ya que alrededor del 94 % de las personas físicas con algún crédito se mantiene al corriente en sus pagos, lo que refleja un alto nivel de cumplimiento de las obligaciones financieras. Este indicador muestra que, pese a los retos económicos y al crecimiento del crédito en distintos segmentos, la gran mayoría de los acreditados cumple puntualmente con sus compromisos, lo que contribuye a la estabilidad del sistema financiero y evidencia una cultura de pago sólida en el país.
Por ello es vital que los otorgantes de crédito brinden información clara al usuario, al momento de expedir un producto o servicio, para que entiendan el costo real de los productos financieros, incluyendo tasas de interés, comisiones y consecuencias del incumplimiento, así como el efecto directo que cada decisión tiene en el historial crediticio y score.
La educación financiera, no se limita a brindar información, también implica evaluar adecuadamente la capacidad de pago del usuario, ofrecer información preventiva para evitar el sobreendeudamiento y promover prácticas responsables como el pago puntual, el uso moderado del crédito y la planeación financiera. Además, en un contexto de digitalización acelerada, resulta indispensable alertar a los consumidores sobre los riesgos de fraude y cómo deben proteger sus datos personales y financieros para evitar un contratiempo.
“El crédito es una herramienta, no un ingreso adicional. Por ello, la responsabilidad del otorgante implica acompañar al usuario en todo momento, mantener una comunicación clara a lo largo de toda la vida del producto o servicio y ofrecer herramientas educativas que le permitan tomar decisiones informadas y sostenibles”, comentó Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito. Fortalecer la educación financiera desde el origen del crédito no solo protege a las personas, sino que contribuye al desarrollo de un sistema financiero más sólido, confiable e inclusivo.
De acuerdo con Trading Economics, el crédito al consumo en México ha crecido de forma sostenida y ha llegado a niveles históricos, con más de 2.26 billones de pesos en cartera durante el tercer trimestre de 2025. A pesar de la expansión, persiste una tendencia preocupante de morosidad en segmentos del crédito al consumo, con tasas de incumplimiento elevadas especialmente en préstamos personales.
La educación financiera no es solo enseñar a pagar, sino ayudar al usuario a entender el impacto de sus decisiones crediticias, proteger su historial y evitar riesgos innecesarios, y ahí los otorgantes de crédito tienen un rol activo, preventivo y continuo, no solo comercial.
AM.MX/fm
