Por José Luis Camacho López. En el discurso del 39 aniversario de la Feria del Libro de Francfort, Umberto Eco, mencionó la leyenda del califa que ordenó la destrucción de la Biblioteca de Alejandría con el argumento de que los libros que contenía, “o bien repiten lo que se dice el Corán, en cuyo caso son inútiles, o dicen otras cosas, en cuyo caso son falsos y perniciosos”. El califa, cito Eco, decía que, “conocía y poseía una Verdad y sobre la base de ella juzgaba los libros”.
Algo parecido le ha pasado al actual Director del Fondo de Cultura Económica, conocido como Paco Ignacio Taibo II, en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum del jueves 23 de octubre de 2025. Cuando la reportera Yareth Arciniega, de revista Fortuna, le preguntó a Taibo II sobre las características de la selección de libros que regala el FCE y ¿por qué no se incluirían más autoras mujeres dentro de esta selección? Taibo II provocó en su respuesta una intempestiva oleada de críticas de mujeres ofendidas.
Taibo II mencionó que en esa selección se antepone la calidad antes de cumplir con la cuota de género. Su respuesta incendiaria a la reportera: “Porque si partimos de la cuota, dices: Bueno, sí sé de un poemario escrito por una mujer, horriblemente asqueroso de malo, ¿por el hecho de ser escrito por una mujer?, no merece que se lo mandemos a una sala comunitaria a mitad de Guanajuato, mano, ¿por qué hay que castigarlos con ese libro de poesía?”
El actual director del FCE nombrado durante el sexenio del ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador en lugar de Margo Glantz -quien desistió de esa designación por motivos personales- había hablado de las bondades de su gestión con la impresión y distribución de cinco millones de libros donde pesan más los nombres de autores masculinos.
La respuesta de Taibo II desató una polémica sobre los criterios de selección de calidad antes de las cuotas de género de las obras publicadas en el marco de la 4T, que a tal grado escaló entre grupos de mujeres ofendidas que demandan su renuncia.
Para la presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género del Senado, la feminista Malú Micher, para finiquitar este escándalo provocado por la rispidez del actual director del FCE lo resume a una disculpa pública por ese comentario a las mujeres que no dejan de llamarlo desde un colectivo llamado “Las Horribles”: misógino, machista y discriminador.
Malú Micher elogió a Taibo II. Es un “es un gran promotor de le lectura” aunque lo invitó a reconocer que se equivocó y debía abrir las puertas del FCE a más obras femeninas.
Sin embargo, para las “Mujeres Horribles” Taibo debe responder a una serie de demandas que coinciden con los criterios que ha expuesto la presidenta Sheinbaum, quien no parece haberse molestado por las expresiones de su director del FCE. Son demandas que corresponden a la rendición de cuentas y transparencia que postula la 4T. Las irritadas mujeres aludidas demandan además de disculpas públicas sobre su dicho:
“Informar el criterio y proceso de selección para la colección 25 para el 25, que será distribuida en distintos países de Latinoamérica.
Aclarar y justificar cuál será el costo de la edición, impresión y distribución.
Si se van a enviar libros a otros países, ¿cuántos se van a distribuir en el interior del país?
Informes anuales sobre las acciones en política pública impulsadas desde el Fondo de Cultura Económica donde se haya incluido perspectiva de género en apoyo a escritoras y lectoras.
Un programa de formación continua gratuita para escritoras.
Asistencia obligatoria de funcionarios a cursos de sensibilización en torno al género.
Informe de proyectos a futuro y su viabilidad.
Transparencia presupuestal”.
Taibo II reconoce que cualquier sesgo es sectario y se defiende con el hecho de que el “40 o 50 por ciento de los clubes y salas de lectura” promovidas por su gestión son dirigidas por mujeres.
¿Y qué quieren?, dijo Taibo II en esa conferencia de la mañanera de la presidenta Sheinbaum al rechazar que la selección en la edición y publicación de libros parta de la cuota de género como es la política de la 4T y por ello antepone la calidad.
Sin embargo, a 90 años de la fundación del FCE cuáles son los criterios actuales de calidad en esa institución fundada por Daniel Cosío Villegas para que en México, los estudiantes mexicanos de economía, conocieran de las obras sobre economía, El Capital de Marx, por ejemplo, en una etapa del país gobernada por el cardenismo.
En esa etapa del país existía el imperativo de conocer y superar los obstáculos que impedían el acceso a la cultura económica en un mundo convulsionado por las ideologías extremas y el desarrollo del capitalismo.
Crear el Fondo de Cultura Económica representó una “desventurada utopía”, la llamó Juan José Arreola al hacer la crónica de los primeros 20 años del FCE en 1954.En esa ceremonia efectuada en lo que fue la primera sede del FCE en avenida Universidad, Arreola recordó que en esas dos décadas los libros publicados por el fondo sumaban “cientos y los ejemplares impresos por millones” ya con sucursales “por toda América y España”.
En esos 20 años del Fondo ya se habían publicado el número cien de sus breviarios. La Trayectoria de Goethe, era el último en esa fecha de 1954. Los breviarios constituían como política popular editorial llevar la Universidad a los mismos espacios familiares, al alcance “del hombre o la mujer no especializados los grandes temas del conocimiento moderno”. Una biblioteca de consulta y orientación que resultaban indispensable para contribuir a una amplia cultura de las sociedades mexicanas.
Taibo II con ese afán de desdeñar todo lo que huela a neoliberalismo atropella la memoria de una de las instituciones mexicanas más valiosas para la educación y la cultura. Desde su primera edición en 1934 de “El dólar plata” de William P. Shea, traducido por Salvador Novo, un estudio sobre la etapa monetaria de ese periodo, el FCE probó su urgente permanencia para un país como México ávido de nuevos conocimientos.
La edición de ese libro vinculado al conocimiento económico fue el inicio de un periodo editorial brillante para el conocimiento universal en México. De las ediciones sobre economía se pasó a la impresión y difusión obras de la literatura nacional, novela, poesía, cuentos, ensayos, con una cantidad superior a los cien mil títulos.
Arreola mencionó ya en ese 1954 que el FCE tuvo “una personalidad continental con sucursales por toda América y España”, que ahora su actual director de la 4T omite deliberadamente de esa ruta de la historia del Fondo en ese afán fanático doctrinario de borrar una historia de libros.
El Fondo nació como una empresa sin accionistas que “no da dividendos a nadie”, citó Antonio Carrillo Flores, secretario de Hacienda, en las dos primeras décadas de esa extraordinaria institución, autónoma y a la que se confía desarrollar sin discriminaciones la multiculturalidad universal de nuestro tiempo.
Ahora si bien la etapa de Taibo II dedica su mayor tiempo y espacio a imprimir, distribuir y fomentar la lectura con una diversidad de obras de autores masculinos, su selección no deja de ser -a pesar de incluir valiosos materiales de autores universales ampliamente leídos- el estar marcada por criterios cercanos a la propaganda doctrinaria ideológica de la 4T.
¿Dónde queda y qué es la calidad para imprimirlos y distribuirlos masivamente para fomentar la lectura y donde se aplasta la equidad de género?
A diferencia de lo que era “Verdad” para el califa que destruyó la Biblioteca de Alejandría, Alfonso Reyes citó lo deseable para el FCE que un monarca escribió sobre las bibliotecas: “Remedios del alma”.
