Productores agrícolas de 20 estados, deciden paro de actividades

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CIUDAD DE MÉXICO.- Durante siete años de gobierno federal morenista, los productores agropecuarios, forestales y agroindustriales han visto disminuir los apoyos institucionales, los precios de comercialización, el financiamiento, la asistencia técnica y promoción de la organización campesina en general.

De acuerdo con declaraciones de dirigentes de agricultores y campesinos, participantes en el paro de sus actividades por tres días, es resultado de la decisión de este gobierno de abandonar al sector productor de alimentos a su suerte, sin reflexionar que el pueblo necesita forzosamente cantidades crecientes de maíz, frijol, arroz, trigo, hortalizas, legumbres, frutales, carne y leche, entre otros alimentos.

De igual manera, señalaron que México cada vez pierde autosuficiencia en granos básicos, en particular el maíz, arroz y trigo. Estos esquemas han abierto las fronteras a importaciones de esos granos básicos, dando preferencia a las importaciones de maíz, de las cuales la mayor parte de los mexicanos consumidores del grano, a través de las tortillas, desconoce si son producto de variedades transgénicas.

En estas condiciones, los beneficiarios son los agricultores norteamericanos y canadienses que, de seis o siete toneladas que cosechaban hace más de diez años, actualmente sus rendimientos son entre 14 y 16 toneladas por hectárea.

En una acción sin precedente, productores agrícolas de 20 entidades del país, se sumaron desde el martes pasado al paro nacional convocado por tres días, en protesta por el abandono en que el gobierno federal tiene sometido al campo mexicano y en defensa de la dignidad campesina. Esto, en demanda de precios justos del maíz blanco. Esta protesta justa de los productores, seguramente evolucionará en movimientos regionales y a nivel nacional, unidos a estados como Sinaloa, Sonora, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Estado de México y otros más, hasta completar veinte entidades federativas.

Los manifestantes denuncian la eliminación, por parte de las instituciones federales, de los subsidios estratégicos, la reducción sostenida del presupuesto al sector primario y la desaparición de programas de apoyo agrícola y ganadero. A ello se suma la falta de precios de garantía adecuados, el encarecimiento del diésel, la sequía prolongada en regiones clave, como Sinaloa, Sonora, Jalisco, Veracruz, Chihuahua y Durango, donde, además, el impacto de la violencia en zonas productoras, ha obligado a muchos productores comerciales y campesinos a abandonar sus tierras o rentarlas sin posibilidad de cultivo.

En contraste, en países como Estados Unidos, Brasil y Ucrania, los productores reciben créditos y subsidios que les permiten competir en el mercado internacional, mientras que los agricultores mexicanos enfrentan condiciones adversas que comprometen la autosuficiencia alimentaria. Datos recientes indican que, en la última década, la producción nacional de maíz cayó 4%, mientras que las importaciones aumentaron 78.4%, generando márgenes de rentabilidad mínimos y un déficit promedio de $3,270 pesos por hectárea.

Los productores mexicanos exigen precios de garantía justos para granos básicos. En el caso del maíz blanco, supuestamente se ha fijado en $7,200.00 por tonelada, frente a los $5,000 actuales al que venden sus cosechas. Asimismo, advierten que la permanencia de los granos básicos dentro del T-MEC y la fijación de precios en la Bolsa Mercantil de Chicago, perjudican gravemente la economía rural y la soberanía alimentaria del país, frente a la variabilidad del comercio estadounidense.

Un punto adicional, es en el sentido de que gran parte del territorio agrícola mexicano, se cultiva con maquinaria agrícola, la cual representa un alto costo en sí misma, con el añadido del costo creciente de los combustibles y refacciones. Esto es así, por el nulo apoyo del gobierno mexicano para la reproducción de animales de tiro. Prácticamente han desaparecido de la tracción animal en casi todo el campo mexicano: Son muy pocas las yuntas de caballos, mulas y burros. Parece que se encuentran en proceso de extinción.

Por la urgencia de la situación, los agricultores han rechazado establecer mesas de diálogo previas a la movilización, señalando que la protesta es necesaria para mantener la atención pública sobre la crisis del campo. Autoridades estatales y federales continúan en comunicación con los manifestantes para liberar vías y garantizar la seguridad vial, aunque se prevé que los bloqueos y marchas se mantendrán en las próximas semanas, de no haber respuesta de las instituciones del gobierno federal.

El llamado es claro: se requiere un debate serio, amplio e incluyente sobre el futuro del campo mexicano, la revisión interna en lo que corresponde al T-MEC y la construcción de políticas públicas que dignifiquen y fortalezcan al sector agropecuario nacional.
AM.MX/fm

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