CIUDAD DE MÉXICO.- El 4 de marzo, Día Mundial de la Obesidad, representa una fecha crucial para hacer un alto y reflexionar sobre el creciente problema de salud pública que enfrenta el mundo. Si no se toman medidas urgentes, para el año 2035 se estima que habrá cuatro mil millones de personas con este padecimiento a nivel mundial. [1]
En México, actualmente el 36.9% de los adultos vive con esta condición, y se prevé que esta cifra podría alcanzar el 45% para 2030, lo que subraya la gravedad de la situación y la necesidad de actuar de manera inmediata.
La Dra. Tania Nava Ponce, especialista en Medicina Interna, Obesidad y Comorbilidades destacó que, “tanto el sobrepeso como la obesidad están estrechamente relacionados con el desarrollo y la intensificación de enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes, hipertensión y dislipidemias, así como con afecciones mecánicas como la osteoartritis de rodilla, la apnea del sueño y trastornos de salud mental, incluida depresión, ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria como el trastorno por atracón”.
Y es que, de acuerdo con la especialista, “no basta con tratar el peso; es fundamental abordar los factores subyacentes, como el hambre emocional”. Las nuevas Guías Mexicanas para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, publicadas el 2 de octubre en Current Obesity Reports, destacan la importancia de considerar el hambre emocional como un factor clave, ya que comer por estrés o emociones tanto positivas como negativas puede llevar a la sobreingesta alimentaria de alimentos altamente palatibles y dificultar el tratamiento de la obesidad.
“Adoptar un enfoque multidisciplinario es esencial. La integración de tratamientos que abordan tanto los aspectos metabólicos, físicos como los emocionales representa una nueva frontera en la lucha por tratar con seriedad esta enfermedad”, agregó la especialista Tania Nava. “Este enfoque no sólo mejora los resultados en la reducción del peso, sino que también incide positivamente en la salud mental de quienes lo padecen” explicó.
Por tanto, es fundamental que las personas consulten a especialistas en obesidad antes de emprender cualquier iniciativa para tratar esta condición, que afecta directamente su salud y puede ponerla en riesgo; sin mencionar que el uso de medicamentos controlados y el cambio de estilo de vida deben basarse en la conciencia personal.
Identificar las causas subyacentes de los hábitos alimenticios, reconocer cómo las emociones influyen en la relación con la comida y adoptar estrategias que fomenten una alimentación más equilibrada y consciente son pasos esenciales para lograr una transformación duradera. Más allá de la pérdida de peso, se trata de promover una mejor calidad de vida, fortaleciendo tanto la salud física como la mental.
AM.MX/fm