jueves, febrero 27, 2025

LIBROS DE AYER Y HOY: Periodistas contra Trump. Y aquel Concilio

Teresa Gil
laislaquebrillaba@yahoo.com.mx

El tope de emperador universal de Donald Trump tocó tierra, y hay un sector que no permanece callado: el de los periodistas críticos ¿Que les dirán desde las páginas que guarda la Biblioteca Benjamín Franklin en Liverpool 31, cuando los vean enfáticos, amarrados, frente a un agresor ausente? ¿se asomará Abraham Lincoln entre las páginas para aplaudirles, susurrará algo George Washington apoyados ambos por Franklin, cuando los vean sin temor alguno repudiar la política que sanciona a periodistas y que pretende eliminar del orbe la libertad de expresión? En ese lugar muchos de los rostros críticos de los medios, demostrarán que el derecho universal a la información, no es control de tiranos y que todos, hasta el más humilde comunicador, se estarán sumando a nivel universal a ese rechazo. La hora y fecha fijadas, las 13 horas del 27 de febrero, puede dar la vuelta al mundo.

MIENTRAS LOS PERIODISTAS PROTESTAN, UN RECUERDO AFLORA, EL DE JUAN XXIII
Ante la gravedad del papa Francisco que es preocupación del catolicismo mundial, se han recordado los aportes que ha hecho este papa argentino, Jorge Mario Bergolio, mientras en su país predomina la insensatez y la miseria de Javier Milei. Y los recuerdos de este prelado son gratos no porque haya cambiado de fondo la estructura cerrada de ese encuadre religioso, sino porque luchó por cambios que aunque son leves, despejaron en algo el panorama oscuro que siempre quiso también cambiar el Concilio Vaticano II; aunque éste consiguió más. Vale recordar al otro papa, titular de ese concilio, que también mantuvo en alerta a los medios en la gravedad de su despedida, Juan XXIII. Este religioso tan reconocido por su humanismo murió el 3 de junio de 1963, ocho meses después de haber instalado uno de los instrumentos religiosos que vale la pena sacar a colación: el ecumenismo. Las posturas de Juan XXIII que igual que al papa Francisco fueron criticadas y algunas rechazadas por lo más radical de la Santa Sede, se expresan en sus dos en encíclicas Mater et Magistra (1961) y Pacem in Terris (1963)

EL ECUMENISMO DE JUAN XXIII SE EXPRESA COMO LA BÚSQUEDA DE UNIDAD
La profundidad del concilio mencionada en su presentación, fue reconocida por propios y extraños. Primero porque se planteaba la unidad y cercanía de todos las creencias, en el llamado ecumenismo. Se analizaba además, la postura de los laicos tradicionalmente seres de piedra en las religiones. Se hacía un reajuste y revisión de las celebraciones, multitud de imposiciones incluso en calendarios y otros instrumentos. Se trataba de una verdadera apertura que fue celebrada, sobre todo mientras Juan XXIII vivió, que fue poco. La opción la tomó el siguiente papa Pablo VI, hasta el 8 de octubre de 1965 cuando el concilio concluyó, después de cuatro sesiones. Pero algunas de las propuestas de Juan XXIII no pudieron cambiarlas, por lo que ese concilio pasó a la la historia quizá como el más significativo que ha habido. A todo el mundo, incluso no creyentes, importan estas cuestiones, porque las creencias se reflejan en la conducta diaria de las personas e impactan a la sociedad, como ahora lo vemos en México.

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