PÍLDORAS DEL LENGUAJE

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Por Pedro Camacho

Es común encontrarse tráileres en cuya caja trasera hay una leyenda: “Precaución. Doble semirremolque”, y aunque, en efecto, cada tractor arrastra dos cajas y cada una de ellas ha sido bautizada como semirremolque, gramaticalmente la frase es un desastre, pues el adjetivo doble y el prefijo semi, que significa medio, son opósitos y se anulan. La expresión equivale, por ejemplo, a pedir en la cantina medio tequila doble. Absurdo, ¿verdad? Es mas fácil pedir un tequila sencillo. Y es lo mismo: un “doble semirremolque” es, llanamente, un remolque.

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