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eb77ee6a-f966-4a66-999b-e4cf20872d78CIUDAD DE MÉXICO, 7 de diciembre (Almomento.MX).- Nacido en La Habana  1974, Canek Sánchez Guevara fue nieto del Ernesto “El Che” Guevara. “Soy sólo un egoísta que aspira a ser un hombre libre, un egoísta que sabe que el egoísmo nos pertenece a todos y que éste ha de ser solidario si se quiere pleno: en otras palabras, que mi libertad sólo es válida si la tuya también lo es, si mi libertad no aplasta tu libertad ni la tuya ni la mía”, escribió Canek. Su abuelo y sus padres pesaban en su tinta. Por fin, hoy podemos encontrar en librerías su obra póstuma, 33 revoluciones. 

El título tiene un sentido crítico. Es el nombre de un disco de vinilo que, cuando está rayado, repite lo mismo ad nauseam. La verborrea política en infinitas variaciones, pero siempre la misma. 33 revoluciones sostiene la disfuncionalidad de la administración castrista. La obra de Canek es una selección de relatos cuyo escenario es la isla caribeña. Mario Vargas Llosa ha afirmado que la literatura, si bien es el imperio de la ficción, destila verdades sutiles; es decir, la verdad de las mentiras. El volumen de Canek cabe en esta sentencia.

La administración de Fidel Castro fue siempre polémica. ¿Qué diría el “El Che” Guevara al respecto? Hay férreos defensores y críticos. ¿Quién dice la verdad? ¿Quién tiene razón? El pensamiento moderno despedaza la verdad: las interpretación que prevalece es la que, en un momento dado, se vuelve verdad. La verdad surge a partir de una lucha de interpretaciones. La de Canek Sánchez Guevara es un punto de vista más en el cúmulo variopinto de las opiniones sobre Fidel Castro.

AM.MX/jrq

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