VIDEGARAY EN MUCHAS PARTES

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Jorge Meléndez Preciado/ 

 

 videgarayAhora sí, Luis Videgaray asiste a muchos lugares −convenciones bancarias y a entrevistas con radiodifusoras− para tatar de convencernos que la situación económica no está muy bien pero, más adelante (sic muerto),  si se aplican bien las reformas planteadas, creceremos al 5 por ciento. Una meta que es buena pero no suficiente para que México vaya mejorando en varios terrenos.

Es cierto, en los últimos  cinco sexenios hemos crecido a poco más del 2 por ciento, en promedio. Algo ridículo para una nación que ha tenido como pilar una industria petrolera que ya la quisieran en casi todas  partes del mundo. Pero ya sabemos que grandes fortunas han llegado y se han quedado en manos de unos cuantos, por esos somos de las naciones más inequitativas del orbe, en la cual el 1.2 por ciento se lleva el 43 por ciento  de la riqueza nacional.

En el actual sexenio, donde se esperaba un cambio serio, las cosas van de mal en peor. El año pasado descendimos  de 3.5 por ciento previsto a 1.1 por ciento, menos de lo que crece  la población. Y en este que se esperaba  el 3.9 por ciento, ahora se habla del 2.7 por ciento, con tendencia a la baja.

Estos pobres números hacen que en lugar de crearse 810 mil empleos que se esperaban en 2014, se anulen 260 mil, por lo que ahora tendremos únicamente 450 mil plazas formales, según indica Raymundo Tenorio, director de la carrera de Economía del ITESM (Sin Embargo, 27 de mayo). Amén que la economía informal, asegura el especialista, aumentará hasta 30 millones de compatriotas.

Para Violeta Rodríguez, del IIE de la UNAM, en realidad se necesitan cada año, entre un millón 200 mil y un millón 500mil plazas nuevas. Ello porque a  los  jóvenes que buscan trabajo hay que agregar a muchos otros que están en espera de una vacante.

En este círculo vicioso donde no hay trabajo y por lo tanto se reducen las ventas- hasta Walmart se queja de ello-, van siendo desplazados los que tenían ingresos de hasta cinco salarios mínimos, debido a  cierres de empresas. Y ya sabemos que en la actualidad es necesario ese tipo de empleos para vivir con cierto decoro, pues el salario mínimo no sirve para nada.

Dice Luis Videgaray que tendremos una mejor situación que en Estados Unidos, porque allá la economía está más lenta que la nuestra. No señala, empero,  que hay naciones  como Perú, Chile, Colombia y otros en América Latina que tendrán crecimiento de 4 por ciento o mayor.

Que la situación es trágica, lo demuestra lo siguiente: la  iniciativa privada demanda más incentivos para la inversión, ya que asegura: los nuevos impuestos la han debilitado para llevar a cabo la expansión de sus negocios (El Financiero, ídem).

Por esta situación, el PAN ha señalado que en septiembre, cuando se inicie el nuevo periodo legislativo, presentará una contrarreforma a la ley de ingresos (Reforma, ídem),  ya que las modificaciones recientes  trajeron  menores ganancias a los consorcios  y  bajas percepciones a los asalariados.

Recientes estudios señalan que de 13 componentes macroeconómicos fundamentales, siete están en números rojos: crecimiento económico, generación de empleos formales, inversión extranjera directa, producción, competitividad, competencia y bienestar (El Universal, ídem). En algunos de ellos, por cierto, hemos descendido en el panorama  internacional.

El vicecoordinador del PRD, Miguel  Alonso Raya, apuntó que la actual reforma impositiva  se realizó  con el fin de compensar la baja en los ingresos petroleros que vendrá en los próximos años, luego que se aprueben las leyes secundarias energéticas. Y dijo que iban a llamar a comparecer a Videgaray porque se ignora  qué se ha hecho con el presupuesto federal más alto en la historia del país.

Lo único que sostiene a nuestra economía, es la industria automotriz, que creció al 12 por ciento. Aunque debemos señalar que se refiere a la exportadora, ya que las ventas de automóviles en México nadan por los suelos.

Que hay temor en la inversión nacional, lo demuestra que hasta a marzo de este año han salido del país cerca de 30 mil millones de dólares (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga, 26 de mayo).  Cantidad muy parecida a la que emigró en los últimos cinco trimestres del sexenio calderonista.

Si sabemos que la contratación de deuda pública fue de más de 15 mil millones de dólares y la inversión extranjera directa es una cifra casi similar, en los 16 meses de la administración federal ha ingresado por estas dos vías lo mismo que ha egresado por la fuga de capitales. Algo que muestra claramente que no hay confianza económica.

Actualmente los ricos de México tienen invertidos en bancos y otros activos en el exterior la fabulosa cantidad de 144 mil 821 millones de dólares. Un poco menos  de los 185 mil millones de dólares que mantiene nuestro país en la Reserva Federal estadounidense por la cual, sabemos, nos cobran una cantidad importante de interés por manejarla.

No obstante este nebuloso panorama, al clausurar una reunión bancaria de un consorcio español en México, Enrique Peña Nieto dijo que había signos alentadores (sic que huye)en la economía. Y, obviamente, los dueños  de los capitales  le aplaudieron a rabiar y le reconocieron su trabajo. Ello a pesar que los préstamos en muchos terrenos no fluyen.

Por su parte, Luis Videgaray dijo que no obstante el Mundial de futbol, las leyes secundarias energéticas se discutirían por esos días, ya que urge acelerar los procesos económicos. Algo contradictorio, pues si vamos también como señalan los funcionarios actuales, no debería haber prisa en realizar las tareas pendientes.

Pero ya sabemos que hasta la prensa extranjera (The Economist y Financial Times), antes muy elogiosa de los gobernantes, ha  empezado a darse cuenta que la economía mexicana no marcha como debiera.

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AMN.MX/jmp

 

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