TOQUE DE CRISTAL. Ramón Márquez C.

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El gol, dicen, es el táctico del futbol. El primero –espléndido- de Trippier a los cinco minutos de juego dictó a los ingleses que cederían el medio campo a los croatas para fundirlos en el contraataque. Mucho lo intentaron hasta que fundieron a Sterling y a Kane. El segundo –68’, cuando el pie de Parisic se anticipó al cabezazo de Walker-, igualó los cartones y hasta entonces, sólo hasta entonces, los británicos comprendieron que habían perdido mucho tiempo; no sólo eso, a continuación descubrirían que habían perdido el dominio del balón. El terreno de juego era coto de los balcánicos y no había más ataque que el suyo. El tercero –minuto 108 porque el 1-1 obligó a los croatas a jugar tiempo extra por tercera ocasión consecutiva-, cuando Mandzukic se adelantó a dos zagueros para clavar un zurdazo cruzado que dio la ventaja a Croacia, obligó al técnico británico a cambios desesperados y a enviar a la cancha a jugadores ofensivos que debió de haber utilizado mucho antes. De nada sirvió. Más cerca estuvo Croacia del tercero

–porque siguió atacando- que Inglaterra del empate y, merecidamente, Luka Modric y compañía llevaron a su equipo a su primera final de Copa del Mundo. Espero que la derrota haya enseñado al técnico Southgate que el futbol es un deporte en el que cada uno de los 90 minutos debe jugarse a ganar.

Ramón Márquez C.

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