TOQUE DE CRISTAL. Ramón Márquez C.

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Los técnicos Didier Deschamps –Francia- y Roberto Martínez –Bélgica- trocaron el campo de futbol en un tablero de ajedrez y la estrategia suplió a la pasión. Cada pieza cumplió su misión específica en un juego en el que todo estaba contemplado y en el que hubo tiempo para que los porteros mostraran su calidad y jugadores como Hazard –sobre todo-, Griezmann y Mbappé –quien además de velocidad posee otras virtudes todavía no bien apreciadas, como su profundidad en el pase- sobresalieron con brillantes individualidades. Un cabezazo de Umititi -58’- que besó las redes de Courtois me hizo suponer que al duelo de inteligencia sucedería el arrebato en la cancha. No. Francia y Bélgica continuaron fieles a lo previamente trazado. Más juego a la europea que a lo latino, que es fuego y es lo nuestro –por eso fue tan agradable el duelo Croacia-Rusia-. Ganó Francia y ya está en la final. Pero los galos no tienen la presencia que tuvieron campeones mundiales del pasado, como aquellos brasileños o como la Argentina de Maradona, la Francia de Zidane, o la España de 2010 o la Alemania 1974 y 2014… Y los belgas demostraron, finalmente, que no, no son muy belgas…

Ramón Márquez C.

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