Puras ocurrencias

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Hugo Rodríguez Barroso.

 

Si el gobierno de López Obrador en el Distrito Federal fue de autoritarismo y corruptelas, mientras que el de Marcelo Ebrard fue más de corruptelas y algo de negociación; con Mancera es de corruptelas, negocios y ocurrencias.

Negarlo es no entender las razones de su muy bajo nivel de aprobación como gobernante. Hecho que inclusive ha arrastrado al PRD a una fosa sepulcral antiséptica y hedionda – bueno, más bien apestosa-. Y pese a que ese partido, en plena desesperación, busque oxigeno suplementario por otros 6 años al anunciarse que está a la venta al mejor postor, ofreciendo su cuerpo entero partidista a quien caiga y pague bien, mediante algo llamado “alianza”, lo cierto es que ellos mismos han tolerado las corruptelas de muchos, los negocios de unos cuantos y las ocurrencias de uno o dos.

Y para ocurrencias o planes sobre las rodillas – en el mejor de los casos si es que no son elaborados en el baño – el Sr. Mancera aprovechó la semana de celebraciones a los maestros para anunciar, al nivel de sus capacidades, habilidades e intelecto, una más: “El Maestro en Tu Casa”.

¡Wow! Éste sí que es un estadista. Un ejemplo a seguir entre sus compañeros y miembros del Cártel de Gobernadores llamado CONAGO. Bueno, pero, siendo condescendiente, ¿por qué no el maestro en tu casa? Si el del “médico en tu casa” ya erradicó todas las enfermedades congénitas y las no congénitas en la Ciudad de México. Hasta superó el alcance de los servicios de salud que presta el IMSS, el ISSSTE. ¡Es todo un éxito! Incompetentes aquellos dedicados a la seguridad social en México que durante décadas nunca lograron llevar salud y bienestar a la gente. Pero Mancera sí puede, ¡ya lo hizo!

Yo propongo que además haga otros programas similares, que serían exitosos como su administración, como el “Cura en Tu Casa” y así nadie tiene que ir a misa; y al “Entrenador en Tu Casa” y nadamos en la tina; hasta al “Banquero en Tu Casa” y que quiten los cajeros automáticos, sirve que ya no se los roban.

Por cierto, Margarito Vázquez Tronco, ex policía capitalino con número de placa 520411, adscrito a la Secretaría de Seguridad Pública del D.F. se acercó a nosotros, a INVICTOS, a pedir ayuda. Resulta que en octubre de 2014 tuvo un accidente carretero, el conductor y dos pasajeros más fallecieron. Margarito fue el único sobreviviente. Primero tuvo que librar terapia intensiva y luego intentar salvar la burocracia administrativa de la secretaría en comento. Al expirar las incapacidades extendidas, el Gobierno del Distrito Federal encabezado por el Sr. Mancera y por conducto de la Secretaría de Seguridad Pública del D.F. lo cesó. Así, nótese, lo cesó.

Margarito no tiene ingresos desde entonces y lleva más de dos años tirado en una cama. Su hijo Kevin de 15 años tuvo que abandonar la escuela para trabajar y mantener a su papá. Se dedica a hacer limpieza pues no lo contratan en algo más.

Así, mientras estos fatuos y farsantes se placean por doquier, anunciando lo que jamás harán y prometiendo lo que jamás cumplirán, Margarito sigue tirado en una cama. La suya, cuando menos. A Margarito nunca le ha llegado el “Médico en Tu Casa” y seguramente a Kevin nunca le llegará el “Maestro en Tu Casa”. Pero no solo eso, sino que además, nunca les llegó una respuesta del Sr. Mancera o del Secretario de Seguridad Pública del D.F. a alguna de tantas comunicaciones que enviaron suplicando por ayuda. La más mínima, esa que se debe dar cuando menos por compasión, por humanidad. No, nunca. Fue cesado fulminantemente por estos individuos que son fotografiados y promovidos en múltiples espacios (quizá a contraprestación de algún beneficio económico: no lo sé, porque la ética es la ética aquí y en China).

Disculpen si al escribir muestro severidad, pero en nuestro México real, millones de mexicanos experimentan toda una pesadilla minuto a minuto en sus vidas. Al tiempo en que, en este caso, un payaso más y político reptiliano hace promesas falsas y cobardes, solo porque su vida entera ha sido una ocurrencia.

¿Y cómo no? Si sus bufones aplauden, aún a costa de mermar más y más su propia dignidad. ¿O la conocerán?

Tú, ¿qué piensas?

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