Papa Francisco acepta la renuncia de tres obispos chilenos

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CIUDAD DE MÉXICO, 11 de junio (AlMomentoMX).— El Papa Francisco aceptó la renuncia de tres obispos chilenos, incluida la del obispo  de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir los abusos sexuales del sacerdote Fernando Karadima.

El mes pasado, en un hecho sin precedentes en la Iglesia Católica, los 34 obispos de Chile habían ofrecido sus renuncias, después de asistir a una reunión con el Papa en el Vaticano para abordar la crisis de credibilidad de la institución religiosa en la nación sudamericana tras las acusaciones de encubrimiento de abuso sexual.

En reemplazo de Barros, el Papa Francisco designó a Jorge Concha, quien se desempeñaba como obispo auxiliar de Santiago. Las otras renuncias que también aceptó fueron la del obispo de la ciudad de Valparaíso, Gonzalo Duarte García, y la del arzobispo de Puerto Montt, Cristian Caro Cordero.

El pontífice ha prometido a los católicos chilenos que la Iglesia no los ignorará “nunca más” ni ocultará el abuso en su país, y señaló que la renovación de la jerarquía eclesial no era suficiente y debía ir más allá de medidas de contención.

El escándalo gira en torno al padre Fernando Karadima, quien fue declarado culpable en una investigación del Vaticano en 2011 por abusar de niños en Santiago durante las décadas de 1970 y 1980. El cura, que ahora tiene 87 años y vive en un asilo de ancianos, siempre ha negado las acusaciones.

En tanto, Juan Barros estuvo bajo el foco del creciente escándalo de abusos sexuales en la institución chilena desde que Francisco lo nombró obispo en 2015 pese a las objeciones de los fieles locales, de sus propios asesores para la prevención de abusos y de algunos obispos de la nación sudamericana.

Quienes se oponían a la designación cuestionaban la idoneidad de Juan Barros para el cargo, ya que había sido compañero del sacerdote pedófilo más conocido de la nación sudamericana y fue señalado por las víctimas, quienes dijeron que fue testigo de lo que ocurría e ignoró los abusos.

Francisco defendió a Juan Barros durante su viaje en enero a Chile, pero al regresar al Vaticano ordenó una investigación que determinó que había sido mal informado sobre el caso. Se disculpó con las víctimas y admitió “graves errores” luego de leer un informe de 2 mil 300 páginas sobre los abusos en Chile. A raíz de ello, citó a los obispos chilenos para abordar las acusaciones de encubrimiento y abuso sexual, y con ello comenzó la limpieza en la Iglesia de la nación sudamericana.

AM.MX/dsc

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