Las pandemias criminales de la modernidad

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Oscar Espinosa

 

Imagine, mi lector, que un día cualquiera, en la casa o en la oficina, abre su computadora y aparece una pantalla completa en la que la primera frase dice: “¡ooops, sus archivos han sido encriptados!”, e inmediatamente después, en forma de preguntas, los secuestradores de sus archivos le explican con gran profesionalismo lo que está sucediendo.

La primera pregunta dice: ¿Qué le ha pasado a mi computadora? Y la respuesta explica que sus archivos importantes han sido encriptados. Muchos de sus documentos, sus fotos o videos, sus bases de datos, no son ahora accesibles para usted porque fueron encriptados. Quizá usted esté buscando desesperadamente una forma de abrirlos o acceder a ellos. Pero no pierda su tiempo. Nadie puede recuperar sus archivos, sin nuestro servicio de “desencriptado” (si se me permite la arbitraria traducción).

Y de ahí, se pasa a la segunda pregunta: ¿Y puedo recuperar mis archivos? ¡Seguro!, responde el texto. Nosotros garantizamos que usted puede recuperarlos en forma segura y fácil. Pero no dispone usted de tiempo suficiente. Usted puede “desencriptar” algunos de sus archivos gratis. Inténtelo ahora sólo haciendo click en donde dice “desencriptar”. Pero si quiere hacer lo mismo con todos sus archivos, tendrá que pagar. Sólo dispone de tres días para pagar. Después de esa fecha, el precio será del doble. Además, si no paga en siete días, no tendrá posibilidad de recuperarlos nunca. Tendremos promociones especiales para aquellos clientes que son tan pobres que no podrán pagar en seis meses.

Y sigue la tercera pregunta: ¿Y cómo puedo pagar? Los pagos solo se pueden hacer en bitcoins (moneda virtual), si desea más información sobre bitcoins, haga click en el enlace respectivo, en donde encontrará la forma de adquirirlos. Adquiéralos y acto seguido los envía a la dirección que aparece en esta página…. Y así siguen las indicaciones de esta extorsión de la que han sido víctimas cientos de miles de personas en todo el mundo.

Y la culpa es de un llamado malware, que es una manipulación cibernética criminal, similar a un tremendo y poderoso virus que se expande por todo el mundo. Según una nota de Adam Taylor del día 15 del Washington Post, a esa fecha serían ya 200,000 personas afectadas en más de 150 países.

En esta preocupante nota, se nos informa que esto se inició en Gran Bretaña y en minutos estaba presente en muchos países más, incluidos, desde luego, los más poderosos y desarrollados en temas cibernéticos. Por unas cuantas horas, el viernes 12 de mayo se vivió una verdadera pesadilla mundial que perfectamente hubiera podido ser la trama de una película de terror moderno. Y así, según lo señala Taylor, tan repentinamente como había surgido este gigantesco gusano cibernético, un muchacho de 22 años, empleado de una empresa de ciberseguridad, encontró lo que en el argot se conoce como un switch killer y pudo detener que se siguiera esparciendo.

Resulta inevitable revisar con mayor detalle algunos antecedentes de estos perversos ataques y quizá prepararnos para lo que, como título de esta colaboración, he llamado las pandemias de la modernidad. Wikipedia nos dice que el malware (del inglés “malicious software”), también llamado badware, código maligno, software malicioso, software dañino o software malintencionado, es un tipo de software que tiene como objetivo infiltrarse o dañar una computadora o sistema de información sin el consentimiento de su propietario. El término malware es muy utilizado por profesionales de la informática para referirse a una variedad de software hostil, intrusivo o molesto.

Si bien es cierto que (hasta ahora) no podemos hablar de víctimas mortales de este ataque, sí podemos citar casos como los acontecidos en Gran Bretaña, donde algunos pacientes de hospitales tuvieron que ser rechazados y ciertas intervenciones quirúrgicas hubieron de ser reprogramadas por la falta de operatividad de los sistemas cibernéticos. Y también, como lo señala el mismo artículo, el mismísimo ministro de Defensa británico no pudo negar contundentemente que algunos submarinos nucleares fueron también afectados.

Y esta especie de eco-ciber-sistema sigue creciendo. Se estima que para 2020, 25 mil millones de cosas estarán, de una u otra forma, conectadas a internet. Desde el refrigerador hasta el tomógrafo, pasando por los aires acondicionados o los sistemas de seguridad, se regirán por comandos recibidos vía internet. De ahí que la imaginación sea el límite para concebir (sin que intervenga la ficción) la forma en que los terroristas cibernéticos podrán apropiarse de los sistemas de los aviones o de los Metros en el mundo, sin aparecer ellos siquiera.

No somos los únicos que estamos hablando o leyendo sobre esto. El mundo entero está consciente de que la tecnología podría estar avanzando mucho más rápidamente que la regulación en el planeta y existe un clamor para que las autoridades actúen en contra de esas nuevas pandemias que amenazan a la humanidad.

Creo que mis lectores encontrarán interesante (como ha resultado para mí) mirar un video producido por NORTON, la firma especializada en seguridad cibernética ( https://ca.norton.com/mostdangeroustown/index.html#!/en-US ), titulado “En busca de la más peligrosa población en la internet”. En éste conocerán parte de la historia de famosos hackers como Gruccifer o Tinkode, que han hackeado cuentas a los Clinton, los Bush, los Rockefeller o Colin Powell, por mencionar sólo algunos de los más célebres casos. Y verán como, en ese país (Rumanía), donde se estima que solo el año pasado los hackers robaron más de mil millones de dólares, se encuentra Râmnicu Vâlcea, apodada Hackerville por la cantidad y calidad de los especialistas en estas actividades.

Sólo un sencillo ejemplo de la forma en que se incuban las pandemias criminales de la modernidad.

P.-D. No olviden comentar y seguirme vía twitter en @oscarespinosav.

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