Las improvisadas viviendas de CDMX

0
203

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de febrero (AlmomentoMX).- José López empezó a construir su casa cuando tenía 22 años, ahora tiene 70 y aún no la termina. Probablemente nunca la concluya porque su vivienda se dañó con el sismo del pasado 19 de septiembre.

A los 20 años de edad, José dejó Jerécuaro, Guanajuato, para migrar a la capital del país en busca de mejores oportunidades. Luego de dos años de arduo trabajo pudo traer a su familia y fue entonces cuando él mismo comenzó a construir su casa.

Compró un terreno en la colonia Conchita, en la delegación Tláhuac, y con sus escasos conocimientos de albañilería y la ayuda de su compadre, pusieron manos a la obra: primero una habitación y la cocina. Unos años después, cuando sus ahorros se lo permitieron, construyó una segunda habitación.

Crecieron sus hijos y fueron ellos los que, ladrillo a ladrillo, construyeron el segundo piso para que sus nuevas familias vivieran ahí. Ellos tampoco recibieron asesoría técnica, solo confiaron en sus conocimientos empíricos de albañilería y en su intuición.

Castillos en el aire

La improvisación y precariedad que caracterizan la casa de don José son comunes en 60 por ciento de las viviendas de la Ciudad de México, y en 69 por ciento de las del Estado de México, de acuerdo con el estudio “Suelo para vivienda de la población de menores ingresos en la Zona Metropolitana del Valle de México”.

Dicho estudio inició hace más de 10 años por un grupo multidisciplinario de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es coordinado por Alejandro Emilio Suárez Pareyón, profesor de la Facultad de Arquitectura y coordinador del Laboratorio de Vivienda de dicha facultad.

En esta investigación, los especialistas señalan que más de la mitad de la superficie ocupada por vivienda es resultado de procesos de poblamiento protagonizado por personas en condición de pobreza.

Como consecuencia, “los asentamientos y viviendas presentan graves deficiencias en sus condiciones de habitabilidad, dado que la mejoría o rehabilitación ha implicado décadas de trabajo”, explicó Suárez Pareyón.

Si además de estas deficiencias en la construcción se suma la falta de políticas sostenibles de producción habitacional, se tienen viviendas con muchos riesgos que ponen en peligro el patrimonio y la vida de las personas.

En eterna obra negra

En entrevista, el especialista detalló que para este estudio hicieron un análisis histórico del crecimiento de la ciudad y de cómo se ha constituido la zona metropolitana, para entonces ver de qué manera se produjo una de las metrópolis más grandes del mundo.

Lo que encontraron los investigadores con este estudio, que fue apoyado por el Fondo de Desarrollo Científico y Tecnológico para el Fomento de la Producción y Financiamiento de Vivienda y el Crecimiento del Sector Habitacional, fue que no hubo una planeación estratégica integral.

Las consecuencias de esta falta de previsión las padecen los más de 20 millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México, que comprende la Ciudad de México, 59 municipios del Estado de México y un municipio de Hidalgo: falta de agua, deslaves, inundaciones y congestión vial, entre otras.

“Hasta ahora, el gobierno federal y las autoridades locales no han presentado una política sostenible de construcción de reservas territoriales para responder a la creciente demanda de vivienda, lo que han hecho son solo estrategias financieras, en las que se privilegia la oferta de productos comerciales desarrollados por grandes constructoras, pero se ha ignorado la capacidad y la fuerza productiva de la mayor parte de la población”.

Para reorientar la política de vivienda y corregir los errores, es necesario entender las características de los procesos de poblamiento en condición de pobreza y establecer cuáles modificaciones normativas, administrativas y financieras se requieren para así ofrecer alternativas de calidad en cuanto al suelo más adecuado para la vivienda, ya sea para apoyar la autoproducción planificada o la de grandes conjuntos habitacionales.

Todas las especificaciones técnicas y las recomendaciones que hacen los especialistas a los tomadores de decisiones se encuentran en el libro que lleva el mismo nombre de la investigación y que fue editado por la UNAM.

AM.MX/fm

Comentarios

comentarios