ISEGORÍA: Nada cambia, todo permanece

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Sergio Gómez Montero*

Me sumerjo de nuevo con las palabras en los años tinieblas
Pensando encontrar respuesta
Aunque resurge en mí el gusto ácido del terror

G. Klang: “Toda tierra es prisión”

 

¿Por qué el marcador, luego del tercer debate, se mantiene inamovible: 0 a 0 y así las posiciones de los contendientes también se mantienen sin cambios, con las mismas distancias entre ellos? ¿Qué extraño fenómeno electoral es el que se está registrando? El del martes fue realmente un ejercicio electoral aleccionador al respecto: Meade, como un bebe que gatea y que con dificultad está dando sus primeros pasos. Mientras sus managers corren y lo dejan atrás. Por otro lado está el bravucón del grupo, Riqui Riquín Canallín, el que tira la piedra y esconde la mano, que tiene consejeros malillas que no cesan de cuchichearle cosas que no debiera hacer. Y finalmente, el niño bueno, AMLO, quien desde el principio se aprendió la lección y la repite una y otra vez: corrupción, corrupción, corrupción.

Así pues, nada nuevo bajo el sol hasta ahora y por tanto será muy difícil que entre intención del voto y voto real haya grandes modificaciones, aun poniendo a votar a los indecisos que son aquellos que no deciden su voto hasta el último minuto y que pueden decidirse  generalmente por cualquiera de los contendientes, por lo que ese voto es un voto absolutamente dividido. Quienes desde un principio tenemos decidido nuestro voto por AMLO por eso estamos tranquilos. Lo conocemos a él, sabemos cómo es y confiamos sobre todo en él, en que será capaz, apoyado por el equipo de expertos que lo acompañará, en que poco a poco los gravísimos problemas (que sí, son muchos y muy graves) que agobian al país poco a poco se irán resolviendo y que así el panorama del país se irá aclarando. Un país que será distinto si cada uno de nosotros aportamos un poco para que él sea otro, distinto, diferente.

En el tercer debate eso aprendimos más allá de los cuatro candidatos: que somos nosotros los que vamos a hacer que nuestro México cambie, porque somos nosotros los que vamos a ir dando las respuestas para que juntos, primero, tengamos un mejor gobierno, que no sea corrupto, que respete las decisiones que surjan desde abajo y a la izquierda, que nos dé oportunidades de cambiar, que abra oportunidades para  crecer, que nos haga ver, con hechos, que México será un país justo y triunfador, que al fin lo que Morelos quería en la Constitución de Apatzingán, Hidalgo con la Independencia, Altamirano, Miramontes, toda la Ilustración y los Flores Magón, Zapata, Múgica y Cárdenas, ahora sí se va a cumplir, que es sólo cuestión de dar el paso final: votar correctamente el próximo primero de julio, tan fácil como eso. No dejarnos ganar, no dejar que una vez más nos hagan fraude; tan fácil como recordar lo que claramente estable la Constitución de Apatzingán: Todo dentro de la ley, todo por la ley.

Así de claro, así de preciso y tajante fue el tercer debate. ¿Quedó claro?

*Profesor jubilado

gomeboka@yahoo.com.mx

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