ISEGORÍA: Los avances de la violencia

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Sergio Gómez Montero*

Yo canto la diferencia
que hay de lo cierto a lo falso.
De lo contrario no canto

V: Parra: “Yo canto la diferencia”

 

No, no hay certeza de nada. La violencia militar, hoy, por lo común, arrastra fantasmas múltiples, entre los cuales uno de los más comunes es las oscuridad y la confusión que lo mismo se generan cuando un avión militar o civil es atacado y nadie sabe quién lo hizo, que cuando, como hoy en Siria, nadie sabe ciertamente quién atacó con armas químicas a la población civil de Guta y luego eso provoca que Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña (¿quién los invitó, qué tienen que ver con Siria, por qué se pasan por el arco del triunfo a la ONU que pareciera no servir para nada?) ataquen a la población civil indefensa de Damasco. ¿Dónde comienza esa dinámica irracional de la guerra, pues ésta, si Rusia interviene, no tardará en extenderse aún más irracionalmente?

Por otro lado, el sábado, de nuevo, una violencia alarmante se desató en Oaxaca cuando sicarios y agresores de la CTM agredieron a un grupo de maestros que protestaba por el mitin político que realizaba en la ciudad con cientos de arrastrados el candidato del PRI Meade Kuribreña. De inmediato se desplegaron los guaruras que le cubren las espaldas al priistas para cubrirlo mientras pasaba la gresca provocada por la agresión de los cetemistas y mientras lograban controlar también las muestras de repudio de sus propios acarreados en contra de Meade Kuribreña.

¿Cuál es el porqué de la violencia cuando las guerras se tienen perdidas (Guta es hoy la única ciudad siria que parcialmente controlan los rebeldes y el repudio a Meade es cada vez mayor)? Es evidente que la aparición de la violencia en esos momentos críticos tiene sólo una razón de ser: provocar que el enemigo aparentemente débil aunque legal de la contienda se atemorice con ella y considere que en ese momento no puede combatir. Y efecto, por cuestiones de reglas del juego no puede ni mucho menos debe combatir, pues por principio de cuentas las elecciones en el marco capitalista deben de ser obligatoriamente pacíficas, en donde las fuerzas policiacas y militares deben ser sólo observadoras. Seguir insistiendo y poniendo en práctica la violencia sólo se da, por ende, por así convenir a quienes son realmente débiles en las contiendas y para quienes la violencia se convierte en un factor a su favor, pensando que el caos que la violencia provoca favorece siempre a las fuerzas que buscan el cambio social. Tal pensamiento erróneo es sólo una provocación.

No, no se trata de retomar aquí los viejos debates entre los revolucionarios rusos sobre la violencia. Sólo recordar que no siempre la violencia favorece a quienes por más que busquemos el  cambio social nos mueven la prudencia y la inteligencia para que ese cambio se dé.

Ir lento, pero seguro, pudiera ser consigna de esta campaña (un paso adelante dos atrás).

*Profesor jubilado

gomeboka@yahoo.com.mx

 

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