ISEGORÍA: Las viejas y nuevas polémicas

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Sergio Gómez Montero*

Espera que la sombra le devuelva

su herencia de esperanza

su antiguo mapa transparente

M. Vieira: “Paz”

¿Cuáles son las causas por las cuales ha sido difícil siempre conciliar criterios a la hora de gobernar entre nosotros? No se ha llegado, es cierto, después de la revolución del 17 a la toma de las armas. No ha sido necesario. La lealtad del ejército al poder civil se ha mantenido firme desde fines de los cuarenta a la fecha, al margen de que, desde entonces, ha habido diferencias a la hora de gobernar desde entonces hasta hoy, tanto por herencias de la revolución del 17 (léanse los libros de Fernando Salmerón), como por, en lo inmediato, por la forma de conducir al capitalismo en el país hasta hoy, cuando aún la polémica se mantiene entre quienes consideran que aún se da la continuidad capitalista (EZLN), a la que llaman neoliberalismo con beneficencia social y entre quienes consideran que el neoliberalismo terminó, por la lucha que se está dando en contra de la corrupción y la impunidad. Entre ambas posiciones, hasta hoy, no hay posibilidades de conciliación.

Otra posición contraria a la dominante (lucha electoral al neoliberalismo) mantienen quienes, desde las clases medias, se han visto afectados por la lucha en contra de la corrupción y la impunidad, bien sea en fondo o forma y porque consideran que allí los expertos que trabajan con el gobierno no están sabiendo hacer el trabajo que se requiere, porque, como expertos están fallando porque no están cumpliendo con lo que los organismos internacionales establecen, sin darse cuenta que esos organismos internacionales (Banco Mundial, OCDE, etc.) son quienes, desde tiempo atrás, han sido los principales impulsores del neoliberalismo y que con ellos hay que llevar la fiesta en paz, sin, necesariamente, ahora, romper ya lanzas con ellos. Habrá tiempo para ello.

De allí viene, precisamente, el temor que despertó la declaración de López Obrador respecto a la posibilidad de, a fin de régimen, impulsar una nueva constitución que acompañe a ese fin de régimen y que abra así, sobre todo, la posibilidad política de darle continuidad a la forma de gobernar (llámesele como se le llame) del actual régimen y que, desde luego, para nada deja satisfechos a quienes, el PRIAN y ciertos grupos empresariales, habían gobernado los años anteriores, y ese, sin duda, es el punto central de choque, hoy, en la lucha política actual del país, que lo mismo se manifiesta entre los enfrentamientos que se dan entre quienes ven beneficios en los megaproyectos y quienes defendemos el medioambiente y las energías renovables; entre quienes, en otro flanco, junto con la UNESCO defendemos una educación infantil institucionalizada desde temprana edad y quienes consideran que la educación infantil está malévolamente politizada. Así, en el corto plazo, se viene otra lucha fuerte entre quienes no vemos aún con claridad cómo se va a abordar el proyecto educativo de la nación. ¿Con aquellos principios que en su época impulsaron la creación y la acción de la escuela rural mexicana o con los principios de la escuela burguesa que hoy tiene hundido al sistema educativo mexicano en los más bajos rendimientos a nivel mundial?

Mucho se disputa hoy entre los que gobiernan y entre quienes estamos viendo desde fuera cómo es que se está gobernando… Lo bueno es que hasta hoy, el gobierno tiene paciencia y escucha.

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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