Indispensable aplicar políticas regionales en el sureste del país para incentivar la economía

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CIUDAD DE MÉXICO, 12 de octubre (AlmomentoMX).- Es indispensable que en las comunidades del sureste del país se apliquen políticas regionales y locales de largo plazo para incentivar su economía, pero sin deteriorar el patrimonio sociocultural de la población, afirmó Antonio Benavides Rosales, especialista del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD), del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Agregó que su ubicación geográfica, Yucatán es un estado atractivo para las inversiones extranjeras y al mismo tiempo es vulnerable ante las consecuencias del cambio climático,   por lo que se requieren acciones encaminadas a preservar los espacios ancestrales de las comunidades que habitan en la región.

Durante su participación en el 7° Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático “Del antropoceno a la sustentabilidad”, Benavides Rosales señaló que la acelerada expansión urbana y el desarrollo de complejos turísticos de alto consumo (para extranjeros de Estados Unidos y Europa, principalmente) no contemplan el impacto ambiental que ocasionan, ya que modifican espacios de uso común y provocan marginación.

Explicó que el desarrollo de estos proyectos implica un cambio en el uso del suelo, ya que afecta manglares, charcas salineras, patrimonio paisajístico, así como a las culturas milenarias.

Al presentar el trabajo “Estrategias negativas frente a estrategias asertivas del cambio climático global en áreas prioritarias y zonas vulnerables de México”, el especialista indicó que cuatro millones de extranjeros llegan al país en crucero y 10 millones por vía aérea; el 70 por ciento de los barcos desembarcan en la Península de Yucatán, lo que representa una fuerte entrada de divisas.

Desgraciadamente, en los últimos 25 años, por la apertura financiera la región del sureste ha sufrido los estragos del cambio climático. El paso del huracán Wilma por Yucatán (2005) provocó por ejemplo, la destrucción de manglares e inundaciones.

Por ello, Benavides Rosales consideró la aplicación de medidas de largo plazo que permita el desarrollo de las economías locales, pero sin afectar su patrimonio social y cultural.

En su oportunidad, Norma Patricia Muñoz Sevilla, investigadora del CIIEMAD presentó la ponencia “Modelos de desarrollo costero en México” e indicó que el país tiene 17 estados costeros (en donde residen 60 mil habitantes) y es el único que cuenta con mar propio, el de California (o de Cortés).

Sin embargo, la expansión del turismo bajo el modelo de “sol y playa” (casi exclusivo) propició entre otras cosas, contaminación, desaparición de manglares, deforestación de las selvas, la construcción y privatización de riberas y marinas artificiales, así como el fomento “racional” del deporte de pesca, principalmente en el Pacífico mexicano.

Además, la construcción de grandes complejos hoteleros también incrementó la demanda de servicios y modificó el patrimonio paisajístico de las comunidades que habitan las zonas costeras. En la última década, la población del municipio de Solidaridad, en Quintana Roo pasó de 24 mil a más de 250 mil.

Por último, Francisco Aceves Bernal, jefe de residencia de obra del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México en la ponencia “Sustentabilidad ambiental del nuevo Aeropuerto de México manifestó que se realiza su construcción garantizando el mínimo impacto al medio ambiente.

Para lograrlo, se instauró un Comité de Vigilancia Ambiental, organismo encargado de resguardar que se aplique adecuadamente la normatividad establecida en la Autorización de Impacto Ambiental.

AM.MX/fm

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