viernes, abril 19, 2024

Gentrificación de la CDMX provoca segregación social

Ciudad de México,  15 de mayo (AlmomentoMX).-  La gentrificación de las zonas Poniente y Norponiente de la ciudad se traduce en procesos de segregación social, afirmó la doctora María Esther Sánchez Martínez.

“En este momento Interlomas o Santa Fe son espacios muy ocupados que sólo se pueden habitar, gozar o padecer a través del vehículo, por ello están dirigidas a cierto sector de la ciudad; son maneras distintas de ver la ciudad, son ciudadanos que viven encapsulados en sus vehículos, en el centro comercial o en sus departamentos”.

Esta temática es expuesta por Sánchez Martínez en su libro Servicios Urbanos en las Ciudades Mexicanas del Siglo XIX y XX, texto que se presentará durante el Librofest Metropolitano 2017.

El evento se celebrará del 22 al 27 de mayo en las instalaciones de la UAM Azcapotzalco, el polo cultural del norte de la CDMX.

Todas las transformaciones que enfrentan las ciudades repercuten sobre la calidad y forma de vida de sus habitantes, de ahí la relevancia de analizar los impactos de estos cambios, explica Sánchez Martínez.

“Las ciudades son entes que viven y se transforman. La Ciudad de México es un organismo vivo que va creciendo a veces al margen de los planes y programas urbanos y es difícil de controlar”, afirma la investigadora.

La ciudad vive un proceso de redensificación. En zonas como el centro o colonias como la Del Valle, este proceso ha creado áreas donde la gente cuenta con espacio público para caminar y los servicios están disponibles, lo que no ocurre con las viviendas construidas en las periferias donde evidentemente la población no cuenta con la misma calidad de servicios.

“Los servicios urbanos: el drenaje, la pavimentación, el alumbrado público, etc., cambian la manera en como la gente vive, goza o padece los espacios urbanos, desde la casa hasta los grandes espacios públicos”, describe la doctora.

Según  Sánchez Martínez, la Ciudad de México está integrada por varias ciudades, que pese a regirse bajo una misma política urbana, son difíciles de controlar a través de leyes porque esos reglamentos no logran aplicarse.

“Si no hay una correlación entre autoridades y ciudadanos es difícil que la ciudad pueda cambiar. Si se dan los cambios van a ser cambios muy lentos y van a llevar muchas generaciones, porque esos cambios no se dan sólo por decreto sino que debe haber un cambio en la mentalidad de sus habitantes y de sus autoridades”.

AM.MX/iggh

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