ESCARAMUZAS POLÍTICAS: ¿Elba Esther está acotada para respaldar a AMLO?

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GLORIA ANALCO

Resultado de imagen para elba esther gordillo AMLOElba Esther Gordillo está atravesando por arresto domiciliario, pero no está inhabilitada para ejercer su influencia política en el SNTE, sindicato que probó su fuerza en el pasado para decidir una contienda presidencial electoral.

Ella tiene en común con Andrés Manuel López Obrador que ambos se encuentran en estos momentos en el primer plano de la política, cada uno ejerce un liderazgo, tienen prensa en contra, levantan ámpula en el ámbito político, y han sido severamente golpeados por el sistema vigente.

La pregunta es: ¿El cambio de escenario político -comparado con el del 2012- los ha colocado a ambos del mismo lado o siguen en lugares opuestos?

Hay que ver las vueltas que da la vida y quedar asombrados por la forma en que un pariente de Elba Esther la trajo de regreso, súbitamente, a la actual contienda presidencial, con lo cual ella vuelve a estar en el primer plano de la política, aunque esté aparentemente aislada y monitoreada.

Su nieto, René Fujiwara, regresó “fast track” a Elba Esther a la vida política en el mismo momento en que escribió en su cuenta de Facebook que había decidido apoyar con “toda mi energía” el proyecto alternativo de nación de AMLO.

Eso se vio reforzado con la suspensión por un juez federal de la designación de Juan Díaz de la Torre como dirigente del SNTE, lo cual, aunque sea provisional, abrió nuevamente la disputa por el poder en ese sindicato teniendo a la denominada “la maestra” en el centro de esa acción jurídica y/o política.

Lo que ha quedado claro es que “la maestra” no está acabada, a pesar del fuerte revés que recibió por su encarcelamiento, y hoy, en los días difíciles que vive México, quedó probado que las bases del SNTE, en su mayoría, están con Elba Esther, lo cual ratificó su nieto al dar una lección de política cuando dijo:

“¿Qué pensaran los maestros y militantes de Nueva Alianza de tener como coordinador de campaña a Aurelio Nuño, aquel que hizo de su desprecio a los maestros una política de Estado?”

Cuando abiertamente se sumó a MORENA, René Fujiwara tuvo la sabiduría de hacerlo con frases que están en la boca de mucha gente en México:

“Es más que evidente que es la única opción (la de AMLO) que realmente representa una alternativa, y es la última oportunidad que tiene México para retomar el rumbo de manera ordenada y pacífica”.

No escapa a los observadores políticos que los líderes de Nueva Alianza y del SNTE estarán con el sistema, pero las bases definitivamente no. Es entonces cuando la fuerza de Elba Esther vuelve a resurgir y a cobrar fuerza política, pese al fuerte control que sobre esas bases intentará ejercer la cúpula para garantizar votos a Meade. Pero eso, sin duda, saldrá a relucir.

Si bien la decisión del juez federal -de otorgar el amparo de suspensión a la designación de Juan Díaz de la Torre número 191/2018- podría abrirle la puerta a Elba Esther para regresar a dirigir el SNTE, tampoco hace falta que eso suceda porque, desde las sombras, ella está en posibilidad de encaminar la candidatura presidencial que decida respaldar, con todo y las presiones.

Es evidente que si lo pretendiera hacer a favor de Meade, las bases se lo reprocharían muy fuertemente, entonces no hay mucho espacio hacia dónde ella puede ir. El Partido Acción Nacional respaldó, sin tapujos, la reforma educativa en las cámaras, y tampoco eso escapa a la memoria de los maestros.

Ello abre la puerta a otra pregunta: ¿Quién realmente tiene los hilos del control en el SNTE? A nivel de liderazgo, sin duda lo tiene el actual Gobierno, pero ¿a nivel de las bases, quién?

Su nieto no desperdició palabras al decir que la fuerza del sindicato que dirigió su abuela estaba con AMLO, lo cual cualquiera podría presumir que es la voz de Elba Esther la que estamos escuchando. Pero la política no es así de simple. Puede tratarse de un señuelo para desviar la atención sobre las verdaderas intenciones y compromisos que Elba Esther
haya asumido en este trance tan difícil para ella, una mujer que primero cortejó el poder y luego el poder la cortejó a ella.

Ahora cabe preguntarse: ¿Quién corteja a quién y con qué propósitos?

Hasta su encarcelamiento, Elba Esther parecía ser indemne a la derrota, había sabido salir bien librada de todas las contiendas políticas en las que estuvo enfrascada, parecía ser indestructible. Desde luego que es una incógnita el rumbo que Elba Esther tomará, pero no hay que pasar por alto que en el ejercicio de su poder mostró ser una política de agallas, osada y hasta temeraria, con gran capacidad negociadora, pero siempre poniéndose ella en primer lugar.

¿La cárcel le habrá hecho reflexionar para estar dispuesta a poner todo su talento político realmente al servicio del país?, incógnita que no tardaremos mucho tiempo en despejar.
Es indiscutible que la lucha por el poder en este 2018 está siendo cruenta y llena de juego sucio. El PRI, partido en el poder, ha llegado a esta justa, que se dirimirá el próximo 1 de julio, con claras señales de tener todo en su contra.

Lo ocurrido políticamente en el presente sexenio, bajo la batuta de Enrique Peña Niego, modificó drásticamente el ambiente político que predominaba en las elecciones de 2012.

Los hechos en su conjunto han sido tan terribles y bochornosos que al PRI se le dificulta conseguir la unidad de los poderes fácticos a su favor, pues nadie quiere “más de lo mismo”: la experiencia ha sido muy amarga.

Y si bien algunos dan la cara y parecen ser complacientes con el actual Gobierno, ciertos hechos están mostrando la suma de fuerzas contrarias a respaldar al candidato del PRI, José Antonio Meade, lo cual sólo se produce por quienes viven en la necedad.

En este contexto, AMLO -esta vez- no ha perdido el tiempo en ampliar su presencia en varios ámbitos del espectro político y económico, y está sumando consenso en la sociedad, la principal regla de oro para llegar a la cima del Poder.

Su estrategia ha sido desafiar, de manera abierta, a los verdaderos enemigos de México, aquellos que han utilizado al país como su empresa particular.

Esa postura, que ha sido su característica en las dos elecciones presidenciales anteriores, le ha ganado que se fortalezca en la presente contienda, sobre todo por el gran fracaso de las figuras políticas que encabezaron a la mala los gobiernos surgidos en las urnas en 2006 y 20012.

Frente a esa realidad inapelable, los destinos de AMLO y Elba Esther Gordillo parecen tocarse, ¿qué tan leve o fuertemente es ese lazo?, depende mucho de lo que derive de lo que a lo largo de su vida ha construido “la maestra” con bases firmes, y si más bien busca salvarse ella o al país.

Parece mentira, pero Elba Esther ha vuelto a tener la misma importancia que tuvo antes de su encarcelamiento. Falta ver qué tanto el actual gobierno desmembró el SNTE políticamente, qué tanto la pueden mantener a ella inmovilizada, y, sobre todo, si ella está en capacidad de llevar a efecto lo que cualquier político o política en su posición desearía: cobrarse una vendetta política, a sabiendas de que está en juego la nación.

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