DE ENCANTOS Y DESENCANTOS: El solo hecho de estar

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Por Mónica Herranz*

“Se nos acaba el año; otro más que se nos va; ojalá el próximo sea mejor o éste fue muy difícil ojalá que ya se termine”, son algunas de las frases que por estos días no dejamos de escuchar. Creo que algunos las dicen por costumbre y otros porque algo o mucho llevan de verdad.

El año ha sido difícil, es cierto, especialmente en Septiembre por los terremotos que nos hicieron temblar, particularmente el del día 19, lleno de simbolismo, el mismo día del aniversario del de 1985, con consecuencias devastadoras para muchos, tanto en lo económico, como en lo físico o lo emocional. Una fecha que no se nos va a olvidar, un momento que nos cimbró a todos y que nos hizo ver las grietas y los derrumbes, no sólo en las calles y edificios, sino en las personas y en muchos casos en cada uno de nosotros.

Y aunque efectivamente fue un evento que nos marcó de forma trágica, también fue un evento que hizo salir a flote una de nuestras mayores cualidades socioculturalmente hablando, y es, exacto, la solidaridad, lo que me lleva a pensar que aun en las mayores desgracias puede haber algo favorable o positivo, que todo depende del cristal con que se mire y que en esta vida toda moneda tiene dos caras.

Si  nos concentramos sólo en lo desfavorable, es posible que dejemos de ver lo favorable y viceversa. Lo ideal sería entonces poder ver las dos caras de la moneda, y es que querido lector, seamos francos, si yo tengo la fortuna de poder escribir estas líneas y usted puede leerme el día de hoy, es que hemos llegado al antepenúltimo día del año, con todo y todo, lo bueno y lo malo, aquí estamos. Así que por difícil que haya sido, podemos alegrarnos por el sólo hecho de estar.

¿Recuerda la nota de la semana pasada? En ella hacía una reflexión sobre qué pasa cuando nos hacemos la siguiente pregunta ¿por qué las cosas tienen que ser así?. Y es que a veces nos pasan cosas que no entendemos o no nos gustan o con las que no estamos de acuerdo pero que desafortunadamente no está en nuestras manos modificar, -porque cuando sí está en nuestras manos, ese es otro cantar-. Retomando y hablando de cuando no está en nosotros hacer modificaciones, pensaba en estos días, que esas circunstancias nos hacen sentirnos con las manos atadas y eso suele provocarnos dolor, enojo y frustración. La pregunta aquí sería ¿qué hacer cuándo nos sentimos así? Y la respuesta que encuentro es justamente…¡ver la otra cara de la moneda!.

He de confesar que en ese sentido me gusta mucho el nombre de mi columna y es que tiene todo que ver con las dos caras de la moneda, con polos opuestos, perspectivas y contracaras, con la idea de que dónde hay un obstáculo hay también una oportunidad y es desde ahí que puedo reconocer que el año ha sido precisamente así, de encantos y desencantos, extremos convergentes y divergentes, todo según el cristal con que se mire.

En fin, todo esto para decir, que cuando nos sentimos con las manos atadas, el sólo hecho de estar, nos da la oportunidad de pensar cómo podemos salir de tal o cual situación, ya que siempre y por difícil que sea, habrá una solución. Así que para los encantos las alegrías, y para los desencantos, la familia, los buenos amigos, la terapia, los apapachos, pero sobre todo, la búsqueda de soluciones, no rendirse, continuar, ahí no basta con estar, hay también que hacer, movilizarse después de pensar.

No puedo, mientras escribo, dejar de escuchar la canción que suena de fondo, I want to break free, de Queen, que seguramente muchos de ustedes conocerán. Desde luego, como toda letra, puede tener diversas interpretaciones, pero tomando sólo partes de ella como inspiración, yo me quedo con la siguiente, que es a la vez, mi deseo para usted en este próximo año.

Deseo que sea libre, libre de ataduras, particularmente de las que duelen o lastiman, que sea libre en general, o que pueda liberarse de aquello que no necesita o no quiere. Que Dios, o en lo que usted crea, lo sepa, pero sobre todo, que usted lo tenga presente, que no lo olvide. Tal vez tenga que hacerlo por su cuenta, pero sea libre. Sea libre y de ser posible enamórese. Enamórese de la vida, de su profesión, de otra persona, de un pasatiempo, de un anhelo, de un proyecto o una meta.

 

https://www.youtube.com/watch?v=1PejDrgF7oM

 

No dejemos que el año que se va pase en balde, aprendamos lo que haya que aprender y valoremos y celebremos los positivo, así que le propongo lo siguiente. Si se anima, compártanos en los comentarios, ¿qué fue para usted lo mejor de este año?, ¿qué fue lo que aprendió?. Y ya sea que se anime o no,  tenga presente la respuesta y recuérdela durante el año que está por llegar, seguramente en algún momento le podrá ser de utilidad. ¡Feliz 2018!

 

*Mónica Herranz

Psicología Clínica – Psicoanálisis

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