Empresa de Bolívar 168 retenía los pasaportes a extranjeras para obligarlas a trabajar

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CIUDAD DE MÉXICO, 11 de octubre (AlMomentoMX).-  La empresa ABC Toys, ubicada en el edificio de Bolívar 168 que colapsó en el sismo del 19 de septiembre, retenía los pasaportes y documentos de identidad de sus empleadas taiwanesas para evitar que dejaran el trabajo e intentaran salir de México.

Una empleada que sobrevivió al derrumbe relató que la importadora de juguetes exigía a sus empleadas cumplir con un plazo de trabajo de dos años o pagar 20 mil pesos para recuperar sus papeles y viajar a Taiwán con sus familias.

De acuerdo con el portal Animal Político, las trabajadoras tenían un horario de 09:00 a 20:00 horas de lunes a viernes y los sábados también trabajaban hasta las 15:00 horas.

Jie Ting Huang, de 23 años y de nombre occidental Janet, relató a sus maestros de español en México, Paola Lazcano y Damián Meléndez, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que no pueden regresar a su país “porque ellos tienen nuestros papeles, nuestro pasaporte, todo”.

Janet era amiga de Lai Ying Xia, quien se hacía llamar Gina, una joven de 24 años que falleció en el derrumbe del edificio de Bolívar 168, que alojaba las instalaciones de ABC Toys Company y de otras cuatro empresas.

En la importadora de juguetes, además de Gina murieron las también taiwanesas Amy, de nombre Hsien Yu Huang, sobrina de 23 años de una de las jefas de ABC Toys: Pei Jiu Chin, de 52 años, quien también falleció en el sismo, junto con Wang Chia Yu, conocida como Carolina, según el informe de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México.

Tanto Gina como Janet contaban con visa de trabajo vigente por dos años; sin embargo, ninguna de ellas tenía contrato ni seguridad social. Una vez que llegaron a México y comenzaron a trabajar con ABC Toys, su primer sueldo fue usado para cubrir el costo del boleto de avión con el que entraron al país.

Ellas llegaron a México porque en su universidad había intercambios para hacer prácticas profesionales en firmas chinas con sede en distintos países del mundo.

En la empresa, ubicada en Bolívar 168 y Chimalpopoca, Gina estaba a cargo de la contaduría y Janet era la responsable de las importaciones: revisaba el traslado de mercancías, la puntualidad de tiempos, el proceso de aduanas, el desembarco de productos y mantenía contacto con las oficinas de la firma en Cancún.

Sus maestros de español cuentan que Janet mantenía un ritmo de trabajo que la sumía en el estrés. Constantemente recibía llamadas de su jefa, a mitad de la clase de español, en la madrugada. En una ocasión, la joven contó que acumuló un mes de trabajo sin descansar un solo día.

También Gina les dijo varias veces que estaba harta, cansada y con deseos de dejar su empleo, pero siempre aclaró que quería continuar por sus padres, deseaba darles una vida digna, juntar dinero para que ellos dejaran de trabajar.

La convivencia durante las clases de español hicieron que Paola Lazcano y Damián Meléndez supieran de los deseos de las jóvenes de volver a Taiwán. Los maestros cuentan que Janet pidió permiso para viajar a Taiwán y visitar a su madre que estaba muy enferma, pero le fue negado.

En junio de 2017, Janet les contó que su jefa prometió darle permiso de regresar a Taiwán si se preparaba lo suficiente para exponer ante clientes mexicanos nuevos productos de la importadora: focos y luminarias.

Tras el terremoto, los profesores trataron de comunicarse con sus alumnas taiwanesas. El martes 19 de septiembre, Paola envió mensajes a ambas e identificó que Gina no recibía los textos. Pronto se enteró que había quedado atrapada entre los escombros del inmueble de Bolívar 168.

Para el 21, dos cuerpos fueron localizados y retirados del sitio. Una amiga taiwanesa que también reside en México reconoció el cuerpo de Gina.

Las víctimas mujeres de origen taiwanés fueron veladas el pasado sábado 23 de septiembre. El funeral se realizó en medio de una ceremonia budista y con la presencia de la madre, el hermano y la madrina de Gina. Según testimonios, la empresa cubrió los vuelos de los familiares y los costos de los servicios funerarios. Los ferétros de las víctimas estaban cerrados y flanqueados por fotografías que recordaban momentos felices de sus vidas.

Paola Lazcano pudo hablar con la mamá de Gina, gracias a la traducción de Janet. Le contó que su hija trabajaba para proteger a sus padres. Destacó la inteligencia y generosidad de su alumna.

Tras el funeral, Janet se reunió en la Colonia del Valle con su profesor Damián, en las inmediaciones de la casa en la que viven varios trabajadores taiwaneses radicados en México.

Dijo sentirse furiosa, triste y decepcionada de que su jefa mantuviera a sus empleadas en ese edificio pese a que sabía de las malas condiciones del inmueble. Contó que puso tres condiciones para permanecer en el país: un aumento de sueldo, seguro médico y ya no tener que vivir en el departamento que compartía con su compañera.

La solicitud fue rechazada por su superior, que propuso pagarle un boleto de avión de vuelta a Taiwán. Janet aceptó y regresó a su país el pasado 2 de octubre.

AM.MX/dsc

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