Ecuador: terrorismo electoral a cargo de Antonio Solá

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Miguel Ángel Ferrer

 

El próximo domingo 2 de abril será la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Ecuador. De acuerdo con las encuestas más recientes, las posibilidades del triunfo del banquero y ultraderechista Guillermo Lasso son casi nulas. Por eso, el banquero y su partido, una agrupación conocida como CREO, han llamado en su auxilio al tristemente célebre terrorista electoral hispano-mexicano Antonio Solá Reche.

 

Como bien se sabe, Solá es un especialista en guerra sucia y propaganda negra. Igualmente es experto en fabricación y difusión de rumores malévolos, amenazas, infundios y calumnias. Y también en la generación de miedos y creación de climas de aguda polarización social. Y debe decirse que, asimismo, es un conocedor del uso perverso de las modernas redes sociales, mediante el empleo de boots y trolles, eficaces herramientas para la agresión y la calumnia anónimas.

 

La idea de Guillermo Lasso es impedir el triunfo del candidato nacionalista Lenin Moreno, del partido de centro izquierda Alianza País, al que pertenece el actual mandatario, Rafael Correa.

 

Haber llamado a Solá Reche parece una medida desesperada. Quizá lo han traído demasiado tarde si la meta es que ayude a Lasso a ganar la Presidencia. Pero no sería tarde si el objetivo es, simplemente, generar en Ecuador un clima de polarización social que pueda dar sustento a eventuales alegatos de fraude electoral en el muy probable caso de que el vencedor de la contienda sea el nacionalista Lenin Moreno. Y de los alegatos de fraude electoral pasar, si se puede, a provocaciones y manifestaciones violentas supuestamente populares para conseguir el ulterior derrocamiento del gobierno electo legítimamente.

 

A Solá Reche, desde luego, le tiene sin cuidado que el derechista Lasso gane o pierda. A don Antonio sólo le interesa embolsarse los muchos millones de dólares que cobra por diseñar y ejecutar sus campañas negras. Y el dinero, como bien se entiende, no es un problema para Lasso, ni para la oligarquía criolla ni para Estados Unidos, interesado principalísimo en la derrota de Alianza País.

 

En cualquiera de sus dos posibles propósitos (ganar las elecciones o derrocar al nuevo gobierno) me parece que Lasso y la embajada estadounidense en Quito están sobrevalorando a Solá. La lista de fracasos del hispano mexicano es mucho más nutrida que la de sus magros éxitos.

 

En México, con una campaña descomunalmente sucia y desmedidamente onerosa no pudo impedir en 2006 el triunfo del candidato nacionalista Andrés Manuel López Obrador. Y, como ha sido demostrado de mil formas, tuvo que intervenir el Estado para imponer fraudulentamente al candidato de la derecha y de Estados Unidos, Felipe Calderón con base en una supuesta ventaja de 0.56 por ciento.

 

Y a ese quebranto siguieron muchos más. En los comicios presidenciales de 2012 Solá fue contratado por la candidata derechista Josefina Vázquez Mota para enfrentar y tratar de vencer al candidato priista Enrique Peña Nieto.  Pero, como era de esperarse tratándose de Solá, las cosas salieron al revés. Y como la suciedad ensucia, hasta la candidata derechista tuvo que repudiar públicamente al mercenario español a fin de no ser contaminada por el sucio historial de su ex empleado.

 

Para la consecución de sus propósitos, Solá debe contar con dos factores inexcusables. Uno, mucho dinero; y dos el apoyo del Estado. Y si bien en Ecuador contará con muchos millones de dólares, no cuenta, ni por asomo, con el decisivo segundo elemento.

 

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