Despierta polémica primera modificación genética de embriones humanos

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GUANZHOU, CHINA, 24 de abril (Al Momento Noticias).- Científicos chinos desarrollaron la primera modificación de embriones humanos de la historia, lo que desencadenó un intenso debate sobre los límites de la manipulación genética. El equipo de investigadores intervino en 86 embriones, por lo que varios especialistas no estuvieron de acuerdo.

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El objetivo era intervenir el gen para evitar el desarrollo de una enfermedad hereditaria.

El equipo de científicos de la Universidad SunYat-sen, de Guanzhou, estuvo liderado por el genetista Jujnjiu Huang, y tenía como objetivo corregir el gen responsable de la beta-talasemia, una enfermedad hematológica hereditaria y potencialmente mortal.

Para poder conseguir su objetivo, fue necesario emplear una avanzada técnica de edición de genes, llamada CRISPR, por las siglas que corresponden a Repeticiones Palindrómicas Cortas Espaciadas entre sí y Agrupadas, la cual permite alterar de forma más rápida, precisa y detallada cualquier posición de los 23 pares de cromosomas del genoma sin cometer errores ni introducir mutaciones no deseadas.

La técnica permite alterar de forma más rápida, precisa y detallada cualquier posición de los 23 pares de cromosomas del genoma. Dicho método fue descubierto hace cinco años y desde entonces ha sido utilizado con éxito para corregir células humanas adultas y células embrionarias de otras especies. Sin embargo, en embriones humanos no parece ser tan eficiente.

Al menos no en la investigación desarrollada por el equipo de Huang. Pues los investigadores informaron que de 86 embriones, de los que sobrevivieron 71, solo se pudieron editar con éxito 28 y solo logró corregir el gen de la beta-talasemia en cuatro.

No obstante, los científicos no aclararon si el resultado se debe a un problema con la técnica o con los propios embriones que fueron obtenidos de centros de reproducción asistida. Al parecer, los embriones tenían una copia extra de cromosomas en cada célula, por lo que no se hubiera podido desarrollar un feto normal. Por tanto, y por cuestiones éticas, los embriones eran no viables.

“Nuestro trabajo ilustra la necesidad de mejorar la técnica CRISPR/Cas9 (…) antes de cualquier aplicación clínica”, concluyeron en la investigación titulada Edición génica mediada por CRISPR/Cas9 en cigotos tripronucleares humanos, el artículo fue publicado por la revista especializada Protein&Cell.

No obstante, tal práctica dejó mucho de que hablar pues varios líderes de opinión en la comunidad biomédica pidieron una moratoria para la manipulación genética de células germinales, como óvulos, espermatozoides y células embrionarias. Pues consideran que no fue ético el trabajo llevado a cabo por los científicos chinos.

La mayoría de los que han alzado la voz insisten en lo que los mismo investigadores dijeron: es pronto para una aplicación clínica. A ese grupo pertenece Jennifer Doudna, científica de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, quien desarrolló la técnica CRISPR: “El propio estudio subraya que la técnica no está lista para ser aplicada de forma clínica en las células germinales humanas”.

Los detractores advierten que los cambios introducidos en las células germinales se transmitirían a las generaciones siguientes y las consecuencias son imprevisibles.

La práctica de modificación ha causado varias polémicas, por lo que los premios Nobel, David Baltimore y Paul Berg comparten esta misma postura, y enfatizan la necesidad de una prohibición global inmediata a la creación de bebés genéticamente modificados, de igual manera, se hizo referencia a fines que no son médicos, como el de modificar la apariencia física o la inteligencia de las futuras generaciones.

Sin embargo, los defensores de la terapia génica insisten en que liberaría a la humanidad de enfermedades hereditarias.

Mientras tanto, el profesor de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, opina que crear los llamados bebés de diseño debería considerarse “una obligación moral”, ya que al crecer se convertirían en “niños éticamente mejores”, publicó en la revista Reader’s Digest.

AMN.MX/lfj/bhr

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