DESDE LA ALCOBA: Despedida…

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Karla Izquierdo

El silencio en los labios encadenaba al cuerpo tú recuerdo, así comenzó esta tragedia de volver a ti una y otra vez sin necesidad de tu presencia.

No puedo continuar; estoy agotada…

Tu recuerdo se aferró a mis huesos y comenzó a ser imposible seguir caminando. Mis manos comenzaron a trazar tu silueta en el aire con la esperanza de poder evocarte; me abandonaron mis ojos; un amanecer se nublaron y buscaron refugio en atardeceres de antaño…

Así fue como perdí la noción del tiempo”.

¿De qué serviría contemplar el día o la noche si tú eras mis días y mis noches..?

Me agrieté al punto de irme desmoronado poco acpoco y acepté con resignación que esta agonia era la forma en que tú recuerdo se esfumaba de mi.

Parecía como si la vida me abandonara en cada respiración…

¿En que momento permití que esto me ocurriera?

Y justo tras este pensamiento realicé una pausa…

¿Eres tú quien me provoca este dolor que parece no tener fin? O ¿Soy yo quien no acepta que esta historia ha llegado a su final?

Mi corazón está roto lo acepto, pero no ha muerto y volverá a latir poco a poco no para ti, latirá para mi.

Así que está noche te dedico mis lágrimas he decidido vaciarme de ti.

Psicoterapeuta

Karlai.avalos@gmail.com

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