DEL ABSURDO COTIDIANO: 2 de octubre no se olvida. ¡Unete Pueblo, no nos abandones!

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Francisco Medina

El 27 de agosto de 1968 entre 500 mil y 600 mil personas asistieron a la manifestación en la que además de estudiantes, participaron contingentes de obreros electricistas y petroleros, con cientos de mantas en las que decían: “Muera el charrismo sindical”, “Apoyamos el movimiento estudiantil”, “Libertad a los presos políticos y derogación del artículo 145″; en el mitin se quemaron figuras de los dirigentes charros, especialmente de Fidel Velásquez. También asistieron campesinos con mantas con lemas como: “Los campesinos en lucha con los estudiantes por las libertades democráticas, alto a la represión”, además de sectores populares como fueron los voceadores, locatarios de mercados… las consignas de unidad estudiantil fueron variadas: ¡Poli, UNAM unidos vencerán!; ¡Unete Pueblo, no nos abandones! Y hubo letreros que decían: “Las madres mexicanas apoyamos a nuestros hijos”.

Al llegar al Zócalo un contingente estudiantil tomó la Catedral, encendió las luces e hizo sonar las campanas a todo vuelo. Se colocó en el hasta central una bandera de huelga como símbolo del movimiento. En el mitin se leyó un mensaje de apoyo al movimiento de los presos políticos y al terminar se lanzó la consigna de que el diálogo público se realizaría en el Zócalo el día del informe presidencial. “¡Sal al balcón, hocicón… Sal al balcón, hocicón!”. Coro en la Plaza de la Constitución.

Después del mitin se quedaron muchas guardias de estudiantes y maestros y a la una de la madrugada los batallones 43 y 44 de infantería, 12 carros blindados con Guardias Presidenciales, un batallón de tránsito y doscientas patrullas, desalojaron el Zócalo. A raíz de esa intervención hubo varias escisiones en el movimiento y una actitud autocrítica dentro de él.

El 28 de agosto, el DDF organizó un mitin de respuesta al que llamó de “desagravio de la bandera nacional”, obligando a los burócratas a asistir como “acarreados”. Grupos estudiantiles lograron intercalarse en el contingente y se organizaron varios mitines al interior. Los burócratas se rebelaron a sus jefes y protestaron por el acarreo, gritándoles insultos a los granaderos terminando el “desagravio” en un zafarrancho. Entonces intervino la policía y el ejército, con un saldo de 32 heridos. Por otro lado el CNH se autocriticó por las propuestas de exigencia de diálogo el primero de septiembre y la guardia permanente pues se consideraron “actitudes intransigentes” que abrieron las puertas a la represión.

“A la mañana siguiente, el 28 de agosto, se les avisó a los burócratas que tenían que asistir al acto de desagravio que el gobierno ofrecía al lábaro patrio… Como los muchachos encendieron las luces de Catedral, echaron a vuelo sus campanas cuando la manifestación entraba al Zócalo y se izó una bandera rojinegra en el asta central, la prensa utilizó estos ‘delitos’ para lambisconear al gobierno y se quedó con un palmo de narices cuando fueron inmediatamente desmentidos por la Mitra y el Cencos que declararon que el derecho canónico no consideraba un sacrilegio echar a vuelo las campanas ni encender las luces de Catedral, el sacerdote de guardia Jesús Pérez aclaró que los muchachos le habían pedido permiso para subir a tocarlas y que se los había dado; en cuanto a la bandera, se dejó una banderita medio furris, de algodón y al día siguiente amaneció una rojota de satín, nuevecita. ¡Que casualidad! Con todo y todo se organizó el acto de desagravio. Si la obligada asistencia a las ceremonias oficiales –bajo el pena de perder el empleo o por lo menos un día de sueldo- es tolerada con disgusto por los trabajadores al servicio del Estado. No en vano había pasado ya un mes de lucha y manifestaciones, un mes de gritar sin temor lo que se piensa sobre estos ‘democráticos procedimientos’. Los burócratas fueron a la ceremonia de ‘purificación’ cívica, pero no con la actitud deseada por el gobierno sino que, salieron de los ministerios y de las oficinas públicas al grito de: “somos borregos, nos llevan… beee… beee”. Iban balando y gritando desde los camiones: “¡Somos borregos!” Sus balidos se oyeron en todas las calles. “Beee… beee…” Se vaciaron los burócratas. ¡Que ondón más padre! ¡Qué puntada se botaron”… Y eso que se suponía que iban a apoyar el desagravio”. Gilberto Guevara Niebla, del CNH.

“En 1968, la televisión privada se niega a difundir las posiciones del Movimiento. Se prodigan las calumnias y las llamadas al linchamiento moral, los noticieros delatan la insignificancia numérica de las marchas. Las excepciones se localizan con rapidez: el noticiario Excelsior, que cubre adecuadamente las movilizaciones, y un programa especial conducido por Jorge Saldaña, más bien tibio de acuerdo con los estándares de hoy y estrepitoso en 1968, sobre todo por las intervenciones de Heberto Castillo, Ifigenia Martínes y Víctor Flores Olea, que defienden a los estudiantes, que no son delincuentes y están dispuestos al diálogo. No se trata, insisten, de una conspiración contra la autoridad”. El único programa sobre el Movimiento consolida, acto seguido, la censura en televisión”. Carlos Monsiváis, escritor.

El 29 de agosto, médicos residentes del Hospital General se declararon en huelga y lo mismo hicieron los trabajadores de la sección 37 del SPM. Los vecinos de la Unidad de Tlatelolco convocaron a un mitin de protesta por el ataque sufrido a la Voca 5 (60 individuos enmascarados dispararon con ametralladoras y rifles de alto poder, en la madrugada). El ejército impidió el mitin. Se reprimió a brigadas estudiantiles pues fueron aprehendidos 23 estudiantes que pretendían hacer un mitin en la refinería de Azcapotzalco. La muchedumbre apedreó al ejército y este disparó causando n herido. En Puebla 5 escuelas de la Universidad del Estado y la Vocacional de Enseñanza Especial decretaron un paro de diez días en apoyo al movimiento estudiantil. El ingeniero y profesor Heberto Castillo, de la Coalición de Maestros, declara, después de haber sido golpeado salvajemente: “La agresión que sufrí es un grave error de quienes la ordenaron… yo no tengo más armas que las ideas… debe respetarse la vigencia de la Constitución.

“El día 29 de nuevo hubo refriegas en el centro, porque el Ejército y la policía actuaban para disolver cualquier manifestación de descontento; el día 30 se vivió una verdadera situación de alarma, porque corrió el rumor de que los petroleros de la refinería de Azcapotzalco habían decidido cortar el suministro de gasolina en apoyo a los estudiantes: las colas de vehículos en las gasolinerías se hicieron gigantescas y se mantuvieron hasta secar los tanques y hasta altas horas de la noche. Lo cierto fue que en la Refinería se había producido un incidente entre un numeroso grupo de jóvenes que incluía a petroleros y brigadas estudiantiles que los apoyaban y que se enfrentaban con elementos del Ejército que pretendían impedirles que se manifestaran con los estandartes del sindicato”. Raúl Alvarez Garín, del CNH.

En la madrugada, 60 individuos enmascarados disparan 10 minutos contra la Vocacional 7 utilizando, ametralladoras y rifles de alto poder.

(Referencias: Diario Excelsior, El Universal, revista Por Qué?)

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