DEL ABSURDO COTIDIANO: 2 de octubre no se olvida. Inauguración de los Juegos Olímpicos en medio de rechiflas a Díaz Ordaz

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Francisco Medina

El sábado 12 de octubre de 1968, el presidente de México Gustavo Díaz Ordaz, inauguró los XIX Juegos Olímpicos, bautizados como “La Olimpiada de la Paz”, en medio de protestas nacionales e internacionales por el asesinato de estudiantes en Tlatelolco, diez días antes.
En ese momento un grupo de manifestantes lanzó sobre el palco presidencial, un papalote de color negro en forma de paloma, en repudio por la matanza del 2 de octubre. Díaz Ordaz recibe una rechifla al dar su discurso, de tan sólo veintidós palabras. Sin embargo, como si nada hubiese pasado, el día 12 de octubre se declaró inaugurados los Juegos en una colorida y alegre fiesta en el Estadio Olímpico.
Internacionalmente se sabía poco de la reciente matanza de estudiantes. Esto mostraba dos caras de México ya que por un lado mucha gente desaparecida era buscada y por otro lado México se vio como un gran anfitrión en el tiempo que duró la justa deportiva. Por otra parte, los Juegos se han usado para crear nuevas unidades policíacas y militares
Faltaban diez días para la ceremonia de apertura. La mayoría de las delegaciones vivía en la Villa Olímpica y los dirigentes en los lujosos hoteles del centro de la ciudad, concentrados en las reuniones previstas por el Comité Olímpico Internacional, cuando estalló el drama en pleno corazón de la capital mexicana. Anterior a la inauguración y con respecto al drama y escándalo por la matanza del 2 de octubre, el presidente del COI (Comisión Olímpica Internacional), Avery Brundage, se limitó a declarar sin sonrojarse: “La ciudad de México es una enorme metrópoli de seis millones de habitantes y ninguna de las demostraciones o escenas de violencia producidas aquí, en momento alguno han estado en contra de los Juegos Olímpicos”. Fue su oración olímpica para cubrir las tumbas de centenares de estudiantes.
Un atleta italiano protesta por la masacre: “Si están matando estudiantes para que haya Olimpiada, mejor sería que esta no se realizara, ya que ninguna Olimpiada, ni todas juntas, valen la vida de un estudiante”.
El 12 de octubre la antorcha llego a las puertas del estadio olímpico donde fue recogida por un cadete militar quien se la dio a Enriqueta Vasillo la primera mujer en inaugurar los juegos olímpicos, quien sosteniendo la antorcha lío la vuelta al estadio olímpico y después de subir las escalinatas, la corredora levanto la antorcha, encendió el pebetero y señalo los 4 puntos cardinales.

Pablo Garrido pronunció el juramento olímpico del deportista a nombre de los atletas ahí reunidos. Al finalizar, diez mil palomas fueron liberadas como un símbolo de paz, mientras en el tablero electrónico se encendió la frase ofrecemos y deseamos la amistad con todos los pueblos de la tierra. Una paloma negra pintada en un papalote sobrevuela el palco presidencial durante la inauguración en repudio por la matanza del 2 de octubre y
Miles de personas se dieron cita en el Estadio Olímpico Universitario para presenciar la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, el público se estremeció cuando una fanfarria de cuarenta trompetas se escuchó, después el Himno Nacional Mexicano comenzó a entonarse. Un enorme globo de los cinco aros olímpicos comenzó a elevarse por las alturas hasta perderse en las montañas.
La delegación mexicana cosechó nueve medallas. Fueron tres de oro (dos de boxeo dos y una de natación), tres de plata (caminata, clavados y esgrima) y tres de bronce (dos de boxeo dos y una de natación).
Fueron los primeros Juegos Olímpicos que se transmitieron por televisión vía satélite a todo el mundo, en directo y a color.

La desarticulación del movimiento

Después de la masacre en Tlatelolco, fueron distintas las formas con las que el movimiento encaró la derrota impuesta el 2 de octubre. En un ambiente de represión y persecución se realizaron asambleas en la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional manteniendo la huelga en un intento de fortalecer a los comités de lucha. Pese a que varios estudiantes fueron asesinados al realizar pintas, continuaron las brigadas de propaganda. El Consejo Nacional de Huelga intentó reorganizarse, convocó a movilizaciones, intentó mantener el vínculo con las escuelas de provincia.
El movimiento se encontró desarticulado en un ambiente de miedo. El Consejo Nacional de Huelga fue disuelto. Las escuelas regresaron a clases en un clima de aparente normalidad.
Se acreditó la muerte de Luis González Sánchez, siendo la causa de su fallecimiento: “por herida producida por proyectil de arma de fuego penetrante de tórax y abdomen”, que falleció el día “17 Noviembre 1968 0.30 horas”, y que el lugar de su fallecimiento fue en la “vía pública”, como se desprende del acta de defunción respectiva.
Asimismo, se mencionan 36 personas que fueron privadas de la vida, según datos obtenidos de diversos libros ofrecidos por los denunciantes, por notas periodísticas y por informes de la propia Dirección Federal de Seguridad.
47 días de esperanza.
En un ambiente de desinformación y difamación, los intentos del movimiento por sostener su lucha y por explicar lo acontecido en Tlatelolco al pueblo de México, se mantuvieron durante más de un mes después del 2 de Octubre.
Durante este período el Consejo Nacional de Huelga realizó declaraciones de Prensa, asambleas, brigadas informativas, algunos mítines y contactos con el extranjero y la provincia; se mantuvieron pláticas con los representantes del Estado y se sostuvo la independencia hacia la FNET. También se organizaron apoyos a los Presos Políticos.
La primera declaración del Consejo Nacional de Huelga fue difundida el sábado 5 de octubre en la que, además de ofrecer a la opinión pública la versión de los estudiantes sobre la masacre, declaraban la existencia de 190 muertos.
“Los estudiantes no provocaron ni prepararon o realizaron los sangrientos sucesos del 2 de octubre. Quienes dieron pretexto para la represión militar fueron grupos de individuos que ametrallaron al Ejército y al pueblo, los cuales se identificaban entre sí por medio de un guante o venda en la mano izquierda, los mismos que fueron vistos por algunos estudiantes hacer arrestos y acatar órdenes de las autoridades policíacas. El grupo mencionado causó la muerte con su acción a 150 civiles y 40 militares. El propósito de la brutal represión del 2 de octubre era aprehender a todos los miembros del CNH para descabezar el movimiento”. (El Día)
En un entorno internacional que les favorecía, los activistas del nuevo Consejo Nacional de Huelga (CNH) hicieron declaraciones a la prensa y rindieron reconocimiento público a los corresponsales extranjeros que sí informaban la verdad del movimiento denominándolos la “legión extranjera del CNH”.
En el extranjero se dieron los siguientes hechos como protesta por los sucesos ocurridos el 2 de octubre en la Ciudad de México:
En Estocolmo, Suecia, ante las reiteradas demostraciones de protesta que se han registrado, se ha dado una protección especial a la sede de la Embajada de México. Igualmente la policía tomó medidas especiales para que los atletas suecos pudieran abordar el avión que los conduciría a la capital mexicana, en atención que existe una fuerte corriente de opinión adversa a la presencia de los atletas suecos en los XIX Juegos Olímpicos, dado el ambiente de represión contra estudiantes y ciudadanos mexicanos.
En París, la policía disolvió la manifestación que los estudiantes franceses habían anunciado que se realizaría ante la embajada de México.
En Bruselas, el Movimiento de Estudiantes de Escuelas Profesionales demandó que los atletas que representarían a Bélgica en los XIX Juegos Olímpicos se retiraran de dicho evento.
En Caracas, Venezuela, las agrupaciones estudiantiles pidieron igualmente que su país no participe en los Juegos Olímpicos como una demostración de solidaridad con el pueblo mexicano.
En Guayaquil, Ecuador, el edificio del consulado mexicano fue apedreado por un grupo de estudiantes. Varios Jóvenes fueron detenidos.
En Helsinki, Finlandia, el diario Elsing in Sanomant pide la cancelación de los XIX Juegos Olímpicos en vista de los disturbios cada vez más sangrientos que se producen en la Ciudad de México.
Ante estas muestras de repudio internacional a la masacre inflingida por el estado mexicano, Marcelino García Barragán declara a la prensa el 3 de octubre que la tropa había sido recibida a balazos por francotiradores. El senado declaraba que el Ejército había actuado con apego a derecho y las cifras oficiales eran de 29 muertos, 80 heridos en ambos bandos y mil detenidos. La prensa mexicana difundía que “es de todos conocida la táctica comunistoide de propalar mentiras y engaños para confundir a la gente de buena fe. Esto se ha puesto en relieve desde que comenzó el mal llamado “problema estudiantil”, en que por medio de panfletos y hojas anónimas se han estado esparciendo rumores sobre arbitrariedades y demasías que dicen han venido cometiendo las “fuerzas de represión”. (El Sol de México; 68, 249)
Cientos de personas continuaban, mientras tanto, buscando sus familiares y amigos en cárceles, hospitales y servicios médico forenses. El embajador de Estados Unidos, Fulton Freeman envió al secretario de Estado en Washington en los siguientes términos:
“El interrogatorio de un gran número de personas (se ha informado que más de 2,000) detenidas en Tlatelolco ha tomado un tiempo considerable. La gran mayoría ha sido liberada, pero la operación capturó a un número de extremistas y a sus líderes. El gobierno parece creer que el resultado ha sido sustancial en desmembrar a la organización terrorista. La técnica de declaraciones públicas de líderes terroristas frente a la prensa ha sido probablemente efectiva en crear miedo, desconfianza mutua e incertidumbre entre los estudiantes en general, así como entre los elementos restantes del grupo terrorista.
Respecto de las declaraciones públicas sobre conspiración extranjera, es importante notar el uso frecuente en México del chivo expiatorio extranjero y, en esta instancia, están diseñadas para desacreditar al movimiento estudiantil y tal vez, hasta cierto grado, desviar la atención de las largas raíces locales del problema.
El Estado reforzaba su política de ocultar la verdad, desinformar sobre lo ocurrido y hacer prevalecer su versión de los hechos. Véase, por ejemplo, el guión preparado por el General Marcelino García Barragán para Televicentro (HoyTelevisa):
“El guión anexo se basa en el primer anteproyecto elaborado por el Gral. Marcelino Barragán, que también se anexa. / Exhibí al señor General la película que se envía con el presente. La vieron también el oficial que hará la explicación en Televicentro y el técnico señalado por Emilio (seguramente Azcárraga). Algunas escenas armonizan muy bien con el guión: serían las que se utilizarían. / Se podría, también, agregar escenas filmadas de los soldados heridos, que se encuentran en el Hospital Militar. / La filmación del video tape será mañana a las 9.00 AM, para que pueda ser afinado y tenerlo listo para transmitirlo por la tarde, o el lunes. / Les mostré, además, una maqueta de toda la zona y una foto aérea, que servirán para hacer más claras las explicaciones del oficial. Estas podrían ser mera exposición o, como propone Televicentro, con base en el guión definitivo, un entrevistador que podría ser Saldaña –para no escuchar a los que más participan en ceremonias públicas-, iría formulando preguntas, incluso con cierto aire de dudas en algunas”.
(Referencias: Diario Excelsior, El Universal, revista Por Qué?, El Día, El Sol de México, Revista Proceso, documento “Tlatelolco: 2 de octubre”, del Consejo Nacional de Huelga)

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