DEL ABSURDO COTIDIANO: 2 de octubre no se olvida. Cuando los muros hablaron, “Prohibido prohibir”.

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Francisco Medina

 

Para calmar las cosas, el 9 de septiembre, el rector de la UNAM pide el regreso a clases. Los estudiantes no aceptan el llamado. Al día siguiente el Senado apoya al presidente para que disponga del Ejército, la marina y la Aviación, en defensa de la seguridad interna y externa. El poder legislativo apoyaba la salida sangrienta y hacia retumbar los tambores de guerra con el pretexto de la “seguridad”.

El martes 10, el Senado de la República, a través de cinco oradores, da su apoyo incondicional al presidente de la República para que disponga del Ejército, la Aviación y la Marina, en defensa de la seguridad interna y externa de México, cuando sea preciso. El estudiantado en asambleas decide continuar la huelga.

Para el miércoles 11 se acuerda organizar seminarios políticos, para que los alumnos vuelvan a las escuelas como medio para dinamizar el movimiento mediante la politización sistemática.

El 12 de septiembre, además del MRM, la Central campesina Independiente y diversos sindicatos obreros apoyan abiertamente al movimiento estudiantil, que busca nuevas tácticas para atraerse a los trabajadores y a la población, como se vería el día siguiente.

El 13 de septiembre se realiza la manifestación del silencio, del Museo Nacional de Antropología e Historia al Zócalo. Se calculan en 250,000 las personas que llegan a la explanada de la Plaza de la Constitución.

La manifestación tuvo tanto impacto y que contrarrestaba la imagen que el gobierno y los medios querían divulgar para desprestigiar al movimiento. Todos los asistentes iban en silencio, algunos con la boca tapada para evitar que la policía pusiera como pretexto la provocación por parte de los estudiantes para proseguir con la represión. El éxito de ésta manifestación fue muy grande.

Las paredes tomaron la palabra en 1968.

Las paredes se convierten en el instrumento fundamental de comunicación utilizado por los estudiantes, mediante la técnica de los graffiti o pintas. Se escriben normas, reflexiones, deseos, propuestas y citas de pensadores y poetas. “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. “Prohibido prohibir”. “Un policía duerme en cada uno de nosotros, hay que matarlo”. “La poesía está en la calle”.

En el sustrato de fondo late siempre la crítica a la universidad capitalista cuya función es la de formar a los futuros cuadros ejecutivos para la explotación de la clase obrera y para ingresar en los grandes negociados militares y políticos. He aquí una muestra de diez mensajes icónicos  de la revuelta parisina del 68 y que fueron retomados por los estudiantes mexicanos durante el movimiento estudiantil .

  1. Seamos realistas, pidamos lo imposible. Las facultades ocupadas y las calles son espacios para compartir sueños y esbozar utopías de todo tipo. Para ello se da rienda suelta a la creatividad y a la imaginación, considerada no como un don sino como el objeto de conquista por excelencia. Se trata de explotar sistemáticamente el azar y la espontaneidad, lejos de cualquier dogma o plan previamente establecido. Se vive intensamente el momento presente con el ánimo de desprenderse de ataduras y prejuicios. Hay una actitud constante de rechazo, pero nunca de resignación, frente al orden social establecido. De la reacción se pasa a la creación: artística y política, personal y colectiva. Porque los deseos se toman como realidades.
  2. Heráclito retorna. Abajo Parménides. Así es. Mientras que para este último filósofo el mundo es estático y no existe el devenir para Heráclito es justo lo contrario y, como consecuencia, tampoco existe un único camino que nos llega a la verdad, y manifiesta una especial reocupación por la explicación del por qué de los cambios. Lo hace sin acogerse unidimensionalmente al racionalismo sino abriendo la mirada a otros marcos explicativos. Esta perspectiva coincide con los cánones del movimiento surrealista y dadaísta donde se cuestiona la lógica racionalista, en la medida que se considera que ésta restringe la libertad, el sueño y la imaginación.
  3. Un policía duerme en cada uno de nosotros, es necesario matarlo. Se insiste de manera vehemente en combatir y liberar las pulsiones y comportamientos que, de manera inconsciente, se sostiene que están muy arraigados en nuestras mentes. Conductas que tienen que ver con los mecanismos de represión y autorepresión leídos en clave psicoanalítica. Es evidente que éstas se ejercen de modo más visible en las diversas instituciones del Estado -sobre todo dentro de las llamadas fuerzas del orden- pero habitan también en la vida cotidiana de todas y cada una de las personas. Y si no se liberan los corsés autoritarios no es posible la tan soñada revolución moral y política, individual y colectiva.
  4. Los que hablan de revolución y de lucha de clases sin referirse a la realidad cotidiana hablan con un cadáver en la boca. Ésta es uno de los mantras de la revuelta estudiantil: no puede transformarse la sociedad sin cambiar la vida; y, por tanto, la revolución ha de afectar antes a la subjetividad del sujeto, para que pueda romper sus cadenas interiores, que a la estructura social. Porque lo personal es profundamente político. Se trata de terminar con la vida cotidiana del capitalismo que la reduce a una pura mercancía y con la institución universitaria y escolar que fabrican productos culturales a su servicio; y sustituirla por una vida en común emancipadora donde juntos o por separado se permita ejercer el principio democrático de ser educados en la autodeterminación.
  5. La poesía está en la calle. Los poetas, sobre todo los surrealistas, con la expresión de sus deseos y sueños, están muy presentes en los muros, debates y panfletos. Aunque en realidad todo pasa por la calle: el arte, la política y la enseñanza. La barricada adquiere un fuerte poder simbólico: “la barricada cierra la calle, pero abre el camino”. Se evoca la imagen de una subterraneidad urbana que emerge como consecuencia de un seísmo desconocido donde los adoquines son elementos liberadores que al levantarse destruyen el urbanismo capitalista y dejan ver la playa, metáfora de la nueva vida. Por otro lado, la calle es el espacio del debate libre, de cierto desorden y del contrapoder estudiantil.
  6. Queda terminantemente prohibido prohibir. Se expresa el deseo de ejercer la máxima libertad: en el uso de la palabra; en el poder pensar por sí mismo sin que medie imposición ni condicionamiento de ningún tipo; en lo que se quiere estudiar y aprender; en el funcionamiento interno de las instituciones: trátese de las facultades o de las residencias donde se exige que se termine con la prohibición de que los chicos puedan entrar en las habitaciones de las chicas. Se cuestionan radicalmente las normas y costumbres que prohíben el amor libre, porque se entiende que tampoco hay revolución social sin revolución sexual. Como dice A.Breton, uno los iconos del mayo francés,  la revuelta creadora se ilumina a través de tres caminos: la poesía, la libertad y el amor.”No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre se compensa por la garantía de no morir de aburrimiento”.
  7. Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar. Se llama a la desobediencia y a prescindir del currículo oficial que encarna el orden y la tradición del viejo mundo y que no merece otro destino que la destrucción. Hay que partir de cero, desde una página en blanco, para desplegar la energía creadora estudiantil que ofrezca alternativas a la educación tradicional, clasista y burocratizada. En este nuevo relato se prioriza la motivación y la curiosidad del alumnado por encima del esfuerzo y la disciplina; se confía en su imaginación y espontaneidad; y se apuesta por su protagonismo en la elección y construcción del conocimiento. El carácter espontaneísta y la brevedad del proceso revolucionario del 68 no precisaron los modelos alternativos más que en sus líneas generales. Aunque, se comenta en el artículo anterior, si tomó referentes de cierto calado pedagógico.
  8. Profesores, ustedes nos hacen envejecer. La docencia universitaria, que se estima mediocre y encorsetada está en el punto de mira y es objeto de las críticas más ácidas ycontundentes. La juventud estudiantil es consciente de sus carencias y oportunidades que expresan más o menos así: lo cierto es que hoy no podemos mostrar cómo podrían darse la clases de una manera nueva y más útil, porque no nos ha sido permitido, pero si podemos interrumpirlas impidiendo que los profesores sigan con la línea que les ha impuesto el poder; y podemos obligarles a discutir los argumentos que nos interesan y que pueden servirnos en el futuro para nuestras vidas cotidianas y profesionales. Se boicotean las clases tradicionales y en algunos casos se organizan seminarios paralelos con docentes elegidos por los estudiantes.
  9. En los exámenes responde con preguntas. Se impugnan los exámenes como instrumento servil de promoción social y jerárquica, que excluye a los hijos de la clase obrera; y se plantea la supresión de las pruebas memorísticas al uso y su sustitución por la evaluación continua. Regresan Sócrates con sus preguntas que obligan a pensar para comprender mejor el mundo y la condición humana; y regresa Hamlet con sus dudas que desafían las respuestas correctas y las verdades absolutas. La racionalidad tecnocrática se pone patas arriba. No podía ser de otro modo porque la filosofía y el espíritu del 68 abominan de toda tipo de clasificación y control.
  10. Ser libre en 1968 es participar. Y no de cualquier modo sino a partir de la democracia directa, el poder estudiantil y la autogestión, tomando como hitos históricos ilustrativos la Comuna de París, los consejos obreros, los soviets de los primeros compases de la revolución soviética y la revolución proletaria de 1937 durante la Guerra Civil española, a través de las colectivizaciones agrarias e industriales. Daniel Cohn-Bendit, uno de los más lúcidos y significados dirigentes estudiantiles, lo tenía muy claro: “Queremos la autogestión de la Universidad, no la cogestión compartida con los profesores y las diversas autoridades. No, queremos pura y simplemente la autogestión. La Universidad es de quien la hace servir, y quien la utiliza son los estudiantes. ¿Está claro?, Por tanto, somos nosotros quienes debemos gobernarla en el futuro”

(Referencias: Diario Excelsior, El Universal, revista Por Qué? El movimiento de 1968. Pablo Moctezuma Barragán)

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