CONCATENACIONES: Gasolinas: del desabasto a las condenas

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Fernando Irala

El petróleo y su expropiación se convirtieron en un símbolo del México del siglo XX y su epopeya revolucionaria.

Pero las gasolinas y su distribución parecen llamadas a figurar como emblema del desastre de los gobiernos del país en el siglo XXI y, en los recientes días, de su incapacidad para intervenir al paciente enfermo con métodos de cirujano y no de carnicero.

La actual centuria se inauguró con el ascenso de los regímenes panistas, a los que tocó en suerte un periodo de abundancia petrolera con altísimos precios internacionales del crudo.

Todavía no se sabe qué fue de la avalancha de divisas recibidas en el país por aquellos años, aunque en el régimen de Felipe Calderón una proporción considerable se invirtió precisamente en subsidiar las gasolinas para mantenerlas baratas.

Tan acentuada fue esa política que cuando el siguiente Presidente optó por cortar el subsidio, entre otras razones por la muy poderosa de que ya no había precios altos del petróleo en el mundo ni flujo de divisas con qué financiarlo, la voz del pueblo bautizó a esa subida de precio como el gasolinazo, y el hecho marcó el origen de la debacle priísta.

Tenemos ahora un régimen que medró con el descontento popular y repudió el gasolinazo, pero que como trágica ironía nos recetó muy pronto algo peor: la misma gasolina, igual de cara, pero ahora surtida por tandas, luego de interminables filas donde en la ciudad de México y en medio país, los automovilistas agotan su tiempo, su paciencia y su fervor por el cambio prometido.

Dice la prensa internacional que el desabasto, o como quiera el gobierno que le llamemos, se debió simple y llanamente a que se quiso reducir por decreto la importación de los combustibles.

Asevera el gobierno que es resultado del combate al huachicoleo, y de la decisión de cerrar ductos para impedir que se roben la gasolina.

Lo cierto es que por hurtar combustible no se ha presentado un solo detenido, y si sumamos el tiempo perdido en las filas de las gasolineras de millones de mexicanos, en estos días entre todos hemos pagado varias cadenas perpetuas.

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