COLUMNA INVITADA: La caja de Nahle

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Por Guillermo Mora Tavares

 

Al escuchar la clara seguridad con la cual habla Rocío Nahle, no como legisladora sino como la futura Secretaria de Energía, quedo convencido de que encontró una caja que ya abrió y en cuyo contenido ella misma participó.

Foto: Archivo

Me refiero a sus pronunciamientos públicos y en reuniones temáticas, acerca de la construcción de una nueva Refinería y la reconstrucción de las actuales seis. Sí, reconstrucción. No, no modernización, ni menos reconfiguración.

Nacida hace 54 años en Río Grande, Zac., estudió la licenciatura en ingeniería química en la célebre y prestigiada Universidad Autónoma de Zacatecas. En sus andares profesionales, vino a dar a una de las cunas de estirpe y orgullo petrolero mexicano, que son las zonas petroleras y petroquímicas de Veracruz y Tabasco.

Sin duda, Rocío Nahle es petrolera. Petrolera de verdad. Cualquiera que esté en el medio, ya sea en Bristol la capital petrolera del Reino Unido. O, en Eagle Ford, el nuevo oasis petrolero texano. O, en alguna de las zonas árabes donde el petróleo brota a flor de arena, sabe los pasos elementales de la exploración, producción, transporte y, refinación. Con más razón, lo sabe la señora Nahle, quien vio de cerca el proceso de grandeza, abandono, declive, corrupción y desmantelamiento de Pemex, la otrora cuarta empresa petrolera mundial.

NAHLE Y ANDRÉS

¿Qué le dijo, a través de los años a Andrés Manuel? Nada que fuera ajeno a quien será Presidente Constitucional para el período 2018–2024. Ambos conocen paso a paso, día a día, pozo a pozo, refinería por refinería, ducto por ducto, petroquímica a petroquímica, lo que han hecho de Pemex. Ese “han hecho de Pemex”, tiene nombres, apellidos y fechas. La verdad siempre sale a flote. Y, saldrá.

¿UNA REFINERIA? ESTAN LOCOS… La frase se escucha desde labios diversos: Coyotes, importadores de gasolinas, bisnietos de las Siete Hermanas, beneficiarios de la Reforma Energética de Peña Nieto, ciertos Consejeros y funcionarios de Pemex, algunos comunicadores y, me llama la atención, de labios de señoras de alta cuna. Están locos. ¿Una refinería en pleno siglo XXI? — dicen.

Opino lo contrario. Digo que sí y, también, sí a la reconstrucción de las refinerías de Salamanca, Madero, Salina Cruz, Tula, Minatitlán y Cadereyta. Es oportuno decir que, si literariamente describiéramos la ingeniería y tecnología de cada una, diríamos: Un concierto galimático.

Así es. Cada refinería es un ensamble de tecnologías diversas. Resultado de las comisiones, los moches, a través de los sexenios. De Presidente para abajo, salvo excepciones. A cada avance tecnológico, un nuevo contrato con su moche, nueva inversión, aunque no embone.
Así fue.

Hay fundamentos económicos, ambientalistas, tecnológicos y, sociales, suficientes para apoyar la nueva refinería y la reconstrucción de las otras seis. Uno de ellos: México tiene mucho, mucho más petróleo del que se sabe o se imaginan. Y, la señora Rocío lo sabe. Muchos más, como yo.

Como también, que mediante un proceso mexicano, es factible cambiar los grados DPI para convertir el crudo pesado en ligero. Como también, que la producción de crudo se puede incrementar de súbito, con tan solo reactivar los 10 mil pozos que Pemex tiene abandonados.

¿Y ROCIO, QUÉ?
No sé si ya lo hizo.
Supongo que sí.
Rocío Nahle hizo de su vida petrolera, un cofre. Un almacén. Una caja donde la tapa es igual que la parte de abajo y, viceversa.

LA CAJA DE NAHLE

Dos episodios trágicos recientes, ha vivido la ingeniería mexicana:
– Luis Echeverría (1970–76) desapareció la mejor escuela mexicana de ingenieros de talla mundial, que fue la Secretaría de Recursos Hidráulicos.
– Ernesto Zedillo (1994–2000) optó por las compañías asiáticas y llevó a la quiebra a las proezas de la Ingeniería mexicana de entonces: Bufete Industrial, GMD y, otras más.
Espero que a Andrés Manuel no le suceda su equivalente.
Si tiene a Rocío Nahle, estoy seguro que no.

Por esto:
La petrolera Rocío Nahle, futura secretaria de Energía, solamente tiene que abrir la Caja que ella misma imaginó:

…Caja donde están decenas, cientos, miles de petroleros verdaderos, como ella. Que saben dónde está el petróleo, las reservas, los ductos. Que saben dónde está la Ingeniería para la construcción de una refinería y la reconstrucción de las seis que hay. Que saben dónde está la corrupción y, por eso, están en el rincón de las jubilaciones obligadas o los despidos ratoneros.

Caja donde está la información más valiosa de Pemex, la geológica. Esa que Peña Nieto malbarató a través de las “rondas”.

Rocío: abra la Caja de Nahle. Si no es que ya lo hizo.
Y junto a Andrés Manuel, consiga el renacimiento de Pemex.
¡Se puede!

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