CABEZA DE PLAYA: Tratando de ver más allá…

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Carlos Galguera Roiz

La polvareda sobre denuncias, escándalos graves, de altos representantes de la Iglesia Católica, han salpicado hasta la cúpula; el Papa Francisco ha sido señalado en este conflicto con, previsiblemente, miles de víctimas inocentes…

He leído y escuchado multitud de opiniones, luego he podido pensar y ahora trato de ver claro, en medio de los remolinos…

El escándalo de la estructura católica está ahí, pero las replicas y contra réplicas del sismo, pueden desviarnos de un juicio equilibrado, de fondo; algunos analistas, brillantes por demás, anuncian su retirada, mas o menos virtual, más bien simbólica de esta organización religiosa, herida en sus entrañas, que practica silencio y pide perdón a todas horas…lo cual implica, parece ser, aceptación de culpabilidades…

En medio de esta plaga pestífera ¿dónde nos colocamos los que hemos sido educados en esta línea religiosa y vivimos, cada uno con sus peculiaridades, esta senda de encuentro con Dios, buscando el sentido más profundo de nuestra existencia…?

Me viene a la memoria un pasaje de un libro, clave en mi vida, “La Peste” de Albert Camus. Una sorpresiva y mortífera plaga estalla en la ciudad de Oran, las secuencias de adaptación y lucha, con unos formidables personajes, casi todos sin creencias religiosas, con profundos valores…se complementan con la actividad de un intelectual prestigioso y después colaborador solidario, el jesuita P. Paneloux.

En medio de la tragedia, el cura pronuncia un sermón terrible, una fuerte advertencia, la Peste es, resumido en tres palabras “Castigo de Dios”, la gente sale impactada pero sin horizontes claros…

La epidemia sigue su mortífera marcha… sucede un episodio escalofriante, se trata de probar una vacuna en un niño, abrasado por la Peste Bubónica, un caso perdido de antemano. La escena resulta demoledora, médicos, voluntarios, autoridades…y el Padre Paneloux siguen la tortura del niño minuto a minuto, sobrecogidos, palpitantes, mientras el inocente se revuelve entre sabanas y mantas, sudor y sangre, con los bubones devorando su frágil cuerpecito. Muere.

Unos días después el jesuita habla al gentío arremolinado en la Catedral. Su tono es ahora diferente, el martirio del pequeño le había sacudido profundamente, pero su fe se resistía a claudicar, buscando sentido a este espantoso “sin sentido”, el sufrimiento de un niñito. Fiel al desgarramiento de la Cruz –  grita Paneloux, bordeando la herejía – mirando cara a cara el sufrimiento de un pequeño, el jesuita pronunció estas terribles palabras, que le salieron, angustiosas, desde lo más profundo. “Hermanos míos, ha llegado el momento que es preciso creerlo todo o negarlo todo y ¿quién se atrevería a negarlo todo…?”

          La Religión en tiempo de Peste…

No, pensándolo bien, lo he meditado, no es tiempo de  abandonar nuestra referencia existencial religiosa, ante terribles secuencias surgidas…, más bien parecería tiempo de relativizar personajes, cometidos, desviaciones…colocándolos en su dimensión humana real, sin por ello renunciar al rigor ético debido, difícil ecuación, debemos reconocerlo…

El hombre necesita creer, escribía Mariano José de Larra, poco antes de suicidarse, y cree en mentiras si no encuentra verdades para creer…; pero aquí surge precisamente el enorme drama existencial del Ser Humano, carece de elementos para distinguir, decidir…entre estas dos grandes encrucijadas.

Aquí podría entrar, muchos lectores protestarán airados, la Cuántica, con su inquietante carga probabilística y con un enigma básico en sus planteamientos, rigurosamente científicos; la Proyección intelectual del pensador humano, influye misteriosa, decisiva, realmente en el hecho proyectado…

Como si hubiera unas fortísimas, fantásticas líneas de conexión en todo el Universo, el único adjetivo que se me ocurre, ante este panorama, reconozco es poco académico, ¡¡ acojonante !!

          Ante estas visiones expuestas, un tanto deslabazadas, diría que las desviaciones de la Iglesia Católica y que han despertado repercusiones mundiales, son Bagatelas, en tanto y cuanto no son de fondo. Desde sus esencias emanan mensajes y ejemplos, figura central, que pueden dar sentido para navegación humana, en medio de las tormentas, fuertes y numerosas…

Así que tenemos que optar, aceptar o negar y, amigos míos ¿Quién se atrevería a negarlo todo?

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