ARQUEOLOGÍA POPULAR: La otra realidad aparte

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Carlos Becerril Torres

 

Más allá de los campos de fresa; de los campos de algodón, a una milla de Texarkana en Arkansas, están los campos de cultivo de caña de azúcar en Jamaica. En una población llamada Kendal en el centro de Jamaica en 1936 nace Lee Perry. La fecha es incierta, lo único seguro es que nació dentro del signo de Piscis.

Una personalidad fundamental en la formación del rap, el hip-hop, extendiendo su influencia hasta la música tecno y electrónica.

Lee Perry es mejor conocido como Lee “Scratch” Perry y entre sus más afamados discípulos se encuentra un personaje jamaiquino de fama internacional: Bob Marley.

Quienes están a la búsqueda de un mundo racional y ordenado se encuentran con que Scratch Perry viene de una realidad aparte. Para él fuerzas insospechadas trabajan en constante movimiento y el mundo no es probabilístico sino determinístico. Todo ocurre por alguna razón oculta.

Por principio de cuentas forma parte del credo Rastafarian, una mezcla de diversos cultos que combinan ritos Yoruba de raíz africana con la Biblia y la veneración hacia Ras Tafari Makonen. El Elegido de Dios. Rey de Reyes. Señor de Señores. León Conquistador de la Tribu de Judá: Haile Selasie I, emperador de Etiopía.

Los rastafaris buscan, por medio de la música, enfocarse hacia sus raíces africanas

Ese movimiento nacido en la década de los años treinta y los cuarenta del siglo pasado surge de manera subterránea y es contrario a los gustos musicales de las clases acomodadas jamaiquinas.

Contiene múltiples influencias tanto musicales como tecnológicas y culturales. Por principio de cuentas, los obreros agrícolas jamaiquinos que regresaban a sus lugares de origen después de algunas temporadas en los campos de cultivo de Florida y de otros lugares del continente americano traían consigo nuevos sonidos y experiencias musicales; así como esos monstruosos equipos de reproducción sonora con los cuales amenizaban sus bailes al aire libre. La música escuchada, desde luego, consistía primordialmente de rythm & blues y otros estilos de influencia africana proveniente de los Estados Unidos.

Una característica relevante es el empleo de disc jockeys que imitaban el estilo de los dj’s americanos y poco a poco encontraron una expresión propia acorde al lenguaje y cultura jamaiquinas. Mientras el mundo civilizado bailaba al compás del calipso y el ska. Los rastafarians sembraban las bases de un nuevo estilo.

En ese ambiente de bailes populares en los cuales la demanda de material nuevo se hace imperativa, llega Lee Perry, a principios de la década de los años sesenta, y comienza a ofrecer sus primeras canciones con el consiguiente rechazo al que todo novato está expuesto.

Mientras logra ser tomado en cuenta como compositor comienza a involucrarse en los diferentes aspectos de la circulación de un disco. Primero identificar los gustos del público. Paso seguido es el de llevar y traer los discos de la fábrica y entregarlos en la tienda de Coxosone Dodd, empresario, promotor y empleador de Lee Perry. Luego tomar los pedidos de la tienda y ordenar el número de copias a imprimir de acuerdo a su particular criterio sobre cuáles podían atraer el gusto del público.

 

Perry buscaba la oportunidad de mostrar sus habilidades como cantante. Recibe la oportunidad y graba Chicken Scratch. Lo único que permanece de esa sesión es el mote de Scratch, con el cual va a ser universalmente reconocido como Lee “Scratch” Perry. No obstante, firma su primer contrato como cantante y se integra al grupo de artistas de Coxosone Dodd. Toda esa experiencia tanto en el aprendizaje de las aristas del negocio como por las relaciones personales que comienza a desarrollar aunado a su desarrollo de cantante y compositor quedan sedimentadas y solidificadas dando lugar, al paso de algunos años, a la creación de su propia firma: Upsetter Records.

Lee “Scratch” Perry coloca en 1968, tanto en Jamaica como en Inglaterra, People Funny Boy. Utiliza, además, algunas técnicas ocultas del mercantilismo de aquel tiempo. El disco se imprime sin marca registrada y tampoco se cubre el pago de derechos y regalías. Con las utilidades adquiere un Jaguar importado.

Algo nuevo contiene People Funny Boy y es el ritmo. Esa característica va a ser el sello de identidad del reggae. Lee “Scratch” no es el único productor, promotor y cultivador de ese nuevo estilo sino el más sobresaliente. Al lado de él están nombres y figuras como Joe Gibbs, Lesley Kong, Duke Reid y Chris Blackwell  —éste último va a ser fundamental en la diseminación del reggae entre la audiencia del rock—.Todos competidores entre sí.

En las producciones de Upsetter Records, realizados bajo la manía perfeccionista de Lee “Scratch”, comienza a sobresalir el uso de diferentes sonidos como gritos, silbidos y efectos sonoros. Con lo cual Perry creaba una nueva sonoridad que iba convertirse en una tendencia y a ganar paulatinamente espacio en las tiendas de discos. De un pequeño kiosco ubicado a la salida de la estación de Finsbury Park en Londres, el sonido proveniente de Jamaica pasaba a ocupar espacios en los anaqueles de Musicland en el West End así como en las tiendas de discos alrededor de Times Square en Nueva York.

Los sonidos capturaban la atención de Lee Perry de maneras extrañas. Una oscura muestra es Honey Love compuesta por Clyde McPhatter e interpretada con su grupo The Drifters provista de un patrón rítmico aparejado con el calypso. A Perry se le ocurre hacer una versión de la misma con un cantante ambulante que había escuchado en Kingston. En la otra cara del disco pone algo llamado Evol Yenoh. La cual resulta ser la misma versión puesta al revés. He tenido ocasión de haberla escuchado una sola vez y la sensación resultante transmite el equivalente de una persona poseída por los diablos de la insania mental.

Lee “Scratch” Perry es elemento fundamental en el momento de despegue e internacional reconocimiento de un grupo llamado The Wailers, el cual iba a transformarse en Bob Marley & the Wailers, al producir los dos primeros discos Soul Rebels y Soul Revolution Part II.

Aparte de su fino y entrenado oído, Perry, en ese instante temporal, había asegurado una importante red de contactos; conocía a músicos, cantantes, dj’s, productores, ingenieros de sonido, operadores de consolas, impresores de cintas matrices, comerciantes y vendedores de discos; en fin a todos los que movían y sacudían el ambiente musical tanto en Jamaica como en Londres. Eso, aunado a la calidad musical de Marley y su banda hizo natural que el grupo haya obtenido ese despegue y reconocimiento entre el gran público.

Las múltiples personalidades que cohabitan en Lee Perry lo llevan a trabajar con un artista jamaiquino llamado Max Romeo sobre un tema de contenido político llamado Ginalship, cuya letra enfatiza las características de los políticos estafadores y ladrones. Algo permanente en la historia del continente americano y sus islas caribeñas. En otra de sus aventuras crea una marca fonográfica nueva llamada La Liga de la Justicia. Inspirada en los comics del mismo nombre. Crea también una marca denominada Wizzdom una especie de broma esotérica en la que busca combinar los poderes mágicos con la tecnología acústica.

Lee “Scratch” Perry edifica en Kingston su estudio de grabación Black Ark, mismo que desaparece tras un incendio y lo obliga a buscar residencia en Estados Unidos y en Inglaterra hasta asentarse en Suiza. No obstante ese éxodo su producción nunca disminuyó y siguió colaborando en múltiples proyectos al grado de haber recibido un Grammy en el año de 2003 por su disco Jamaican E.T. y hoy a la edad de 82 años continua creando obras ágiles y poderosas. Sin Lee “Scratch” Perry en la escena musical el mundo sería plano y estaría montado sobre cuatro tortugas.

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