ANÁLISIS A FONDO: Entre el millonario aeropuerto y los pobres  

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Francisco Gómez Maza/

 PROGRESA2En la víspera, ante la créme de la créme de la política y del empresariado, el presidente Peña Nieto anuncia una inversión de 9,000.000,000 de pesos para construir el aeropuerto de ciudad de México. Una obra que parece descomunal para un país abatido por la pobreza.

Al siguiente día, ante unas 10 mil personas, da a conocer el decreto que crea el Programa Prospera, en lugar del Programa de Desarrollo Humano Oportunidades, para combatir la pobreza.

No dijo el presidente cuántos miles de millones serán destinados a esta política pública a favor de los trabajadores, pero deben de ser recursos infinitamente superiores a los que se destinarán al aeropuerto.

Son millones los pobres – ¿le gusta 70 millones de 120 millones de habitantes que tiene México? -. Los usuarios del aeropuerto son infinitamente menos, porque pertenecen a las clases medias y altas.

No cabe duda de que la ciudad de México necesita de una terminal aérea del tamaño de la que tienen las ciudades más importantes del mundo, como Nueva York, Frankfurt, Atlanta, Beijín, Londres, Tokio, Chicago, Los Angeles, por mencionar algunos. El tráfico aéreo en el actual Aeropuerto Benito Juárez es intenso y compleja su operación. Pareciera que no da para más.

Pero una obra de tal envergadura se antoja caprichosa en un país de pobres, en donde sólo un 10 por ciento de la población goza de las mieles de la riqueza material y de las oportunidades. Y se debaten en la pobreza, la miseria y la indigencia millones de personas en las ciudades y en el campo. Hace falta, para paliar estos dolores, que el gobierno invierta, no nueve mil millones de pesos sino esa cantidad elevada a su enésima potencia.

Y es por el bienestar de los dueños, porque si los pobres tienen poder de compra y de ahorro, podrán contribuir con mayor fuerza a que los ricos aumenten exponencialmente su riqueza, y podrán inclusive usar el nuevo aeropuerto, por lo menos una vez en su vida, para tomar unas vacaciones.

(Peña Nieto lo sabe. Tiene un asesor, consejero, de lujo, a quien pide sugerencias, un personaje de profunda sensibilidad política y social, que le habla al oído; alguien que pronto dará mucho de qué hablar a periodistas, columnistas, editorialistas, analistas y observadores. Al tiempo todo el mundo sabrá de quién se trata.)

Pero mientras, destacan dos acciones presidenciales que darán mucho de que analizar, comentar, cuestionar, criticar: El nuevo aeropuerto de ciudad de México, la obra emblemática del gobierno actual, como él la presume. Y la política social contra la pobreza, que tendría que ser, por sobre la del aeropuerto, la principal obra emblemática del paso de Peña Nieto por la presidencia de la república.

Prospera está diseñado, mejorado y enriquecido para que sea el principal instrumento para combatir la pobreza. No habrá eliminación de beneficiarios del desaparecido Oportunidades. Por el contrario, tendrán más beneficios, al tiempo de buscar su inclusión productiva y su independencia económica.

PROGRESA1Peña Nieto está consciente. (No sé por qué no lo privilegia con más ahínco y furia): “El crecimiento económico es indispensable para combatir y superar la pobreza. Sin embargo, el crecimiento por sí solo no es suficiente, ya que no siempre logra incorporar a la dinámica económica a las personas que viven en condiciones de mayor desventaja.”

Prospera prevé el apoyo para la creación de empresas familiares o proyectos productivos. Un primer objetivo será beneficiar a 20% de las familias afiliadas a Oportunidades, de un total de 6.5 millones.

Oportunidades comenzó hace 17 años, cambiando el entonces Progresa de la administración de Ernesto Zedillo. Pero no funcionó, Los pobres se hicieron más pobres. Los ricos, más ricos.

Sedesol empezó ya a repartir las solicitudes entre las comunidades para recibir el apoyo, donde se les pregunta si poseen tierras o tienen intenciones de iniciar un negocio, además de cuánto necesitarían para comenzar a operarlo.

Se aumentarán las becas para estudios de nivel medio superior, porque 150 mil jóvenes se gradúan cada año de Oportunidades sin opciones productivas. Con la Secretaría de Salud se trabaja para aplicar un plan de estimulación temprana en la población menor de cinco años beneficiada, pero aún no se tiene previsto el personal que podría llevar a cabo este trabajo.

La intención es “tener mexicanos más productivos. Se buscará mejorar los servicios de salud, cambiar los suplementos alimenticios, además del esquema de desarrollo infantil temprano.

En el 2018, la obras del lujurioso nuevo aeropuerto de ciudad de México estarán ya muy avanzadas, muy a pesar de los defensores de la tierra de Atenco. Vamos a ver qué tanto habrá servido Progresa para abatir los vergonzosos niveles de pobreza.

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