ANÁLISIS A FONDO: Un día si migrantes en EU

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Francisco Gómez Maza

 

 

 

 

Se realizó el jueves y fue el caos

Criminalizan hasta los documentados

El sicótico al frente del Salón Oval, desde donde se le ocurren todas las barrabasadas inimaginables por una mente sana, no puede darse cuenta, sencillamente porque tiene muertas las neuronas que controlan sus emociones, en qué pasaría en la vida económica, comercial, financiera, bancaria, del sistema escolar, del sistema de salud, la vida toda en EUA sin migrantes prietos, sin mexicanos principalmente, sin centroamericanos, sin sudamericanos, sin musulmanes.

Sería el caos. Los migrantes anglosajones sencillamente se volverían locos, sin saber cómo preparar los alimentos, cómo asear la casa y las ciudades, cómo servirse de comer en un restaurante cuyos meseros son franceses y el chef es oaxaqueño. Y en las cocinas, quién asear la vajilla. Y en el campo, quien levantaría la cosecha, quien limpiaría los sembradíos de lo que sea. Sería la locura. Pues eso es lo que quiere el inocente demonio que hace de presidente en ese país en donde hasta su madre fue inmigrante.

El, supermillonario de postín, feo como la chingada, comprador de todo, hasta de mujeres, porque sólo por dinero puede convivir con una, nadie lo soportaría, es de esos seres que sólo pueden  darles a las mujeres asco, lástima y dinero. Imagine que las calles, las tiendas, los restaurantes, los hoteles, las iglesias, la casa blanca, el congreso se quedan sin servidumbre prieta y sin representantes – Trump tendría que hacer expulsiones masivas de representantes del partido demócrata y de su partido – porque no soporta el olor de los prietos. Aunque estoy seguro que se sacrificaría por una prieta ganadora del concurso Miss Universo, que es de su propiedad.

Pues eso va a suceder tarde o temprano, cuando acabe de expulsar a todos los migrantes que odia. No es cuento. Ya se organizaron  los comerciales blancos, banqueros, restauranteros, y todo lo que cachivache es útil y organizaron la protesta  bautizada “Un día sin migrantes” hoy.  Las protestas se realizaron en ciudades como Filadelfia, Washington, Boston y Austin; en donde participaron mexicanos.

Diversas  entidades de varias ciudades de Estados Unidos convocaron a los inmigrantes a no presentarse a trabajar ni a la escuela y a que tampoco realizaran compras, para hacer sentir la importancia y valor de sus contribuciones al país. Las protestas conocidas como  “Un día sin inmigrantes” tienen la meta de mostrar cuán importantes son los inmigrantes para el estilo de vida y la economía estadounidense. Ocurrieron este jueves en respuesta a las medidas tomadas por el gobierno de Trump en cuestión migratoria. El mandatario republicano ha prometido aumentar las deportaciones de inmigrantes que viven en el país de manera ilegal, pero ahora ya no sólo están criminalizando a indocumentados. También a ciudadanos que tienen más de 20 años de vivir en Estados Unidos con ciudadanía estadounidense, construir un muro en la frontera con México y restringir el ingreso a Estados Unidos de inmigrantes de ciertos países con población mayormente musulmana. Trump ha dicho que el desempleo se debe a la inmigración.

Algunas empresas e instituciones comenzaron a expresar solidaridad el miércoles con los inmigrantes. John Andrade, un restaurantero de Washington, dijo que cerraría sus negocios el jueves. El inmigrante mexicano  David Suro, dueño de Tequilas Restaurant, en Filadelfia, dijo que también participaría. El Museo Davis, en el Wellesley College de Massachusetts, indicó que removería o cubriría todas las obras hechas o entregadas por inmigrantes hasta el 21 de febrero. En Nuevo México, el estado con el mayor porcentaje de residentes hispanos en la nación, a las autoridades escolares les preocupa que cientos de estudiantes puedan quedarse en su casa el jueves.

“Respetuosamente les solicitamos a todos los padres que se percaten de que los estudiantes necesitan estar en clase todos los días para beneficiarse de la educación que tienen garantizada y evitar retrasarse en la escuela y en la vida”, escribieron los directores del sistema de Escuelas Públicas de Albuquerque en una carta a los padres. Los alumnos que participen en la protesta tendrán una ausencia injustificada, advirtieron las autoridades escolares locales. Los organizadores en Filadelfia dicen que cientos de trabajadores y sus familiares acataron el llamado.

Dicen que las protestas también demostraron el efecto potencial de las redadas de inmigrantes que ha habido en la ciudad. “Nuestra meta es resaltar la necesidad de que Filadelfia amplíe las políticas que detienen la criminalización de comunidades de color”, dijo Erika Almirón, directora ejecutiva de Juntos, una organización  sin fines de lucro que trabaja con inmigrantes hispanos.

“¿Qué pasaría si las redadas masivas se concretaran? ¿Cuál sería la apariencia de la ciudad?” Almirón agregó que, si bien no ha habido un repunte de redadas migratorias en la ciudad, los residentes están preocupados por esa posibilidad. El alcalde de Filadelfia, Jim Kenney, es uno de los gobernantes de varias ciudades del país que han prometido mantener el estatus de “santuario” y se han rehusado a ayudar a las autoridades federales con las deportaciones. Muchas personas que no fueron a trabajar el jueves no percibirán remuneración, pero en las redes sociales se exhorta a la gente a participar en las protestas con el argumento de que la causa vale la pena.

El diario The Washington Post  cuestionó el objetivo de las redadas iniciadas la semana pasada bajo una nueva directriz del presidente estadunidense Donald Trump, sugiriendo que el propósito real es aterrorizar a la comunidad de inmigrantes a través del país. “Es difícil imaginar qué propósito se sirve al centrarse en los inmigrantes con antecedentes limpios, a menos que el objetivo sea instalar el terror en las comunidades de inmigrantes”, afirmó el diario en un editorial publicado este jueves. La semana pasada agentes de la Oficina de Aduanas y Migración (ICE) detuvieron a más de 600 inmigrantes indocumentados durante redadas llevadas a cabo en ciudades a través de 11 estados del país. Las redadas se efectuaron al amparo de una orden ejecutiva que, emitida por Trump semanas atrás, amplió la definición de criminalidad de manera tal que ahora alcanzará a cualquier inmigrante indocumentado acusado de un delito o incluso sospechoso de haber violado una ley.

Aunque el Departamento de Seguridad Interna (DHS) y el propio mandatario insistieron que el propósito de las redadas no difiere de las que se llevaron a cabo durante la administración del presidente Barack Obama, porque se enfocaron en criminales, funcionarios de la ICE parecieron ponerlo en duda. Durante una conferencia telefónica con periodistas, David Marin, un funcionario de la ICE en Los Ángeles, justificó las redadas diciendo que “los criminales peligrosos que deben ser deportados están siendo liberados en nuestras comunidades”. The Washington Post  hizo notar empero que Martin reconoció que unos 40 de los aproximadamente 160 inmigrantes indocumentados detenidos en el área de Los Ángeles, habían sido convictos por delitos menores y en algunos casos no tenían antecedentes penales en absoluto. “¿Cómo es que esos 40 cuentan como ‘criminales peligrosos’ que deberían ser deportados?”, se preguntó el rotativo. El diario hizo notar que de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que se estima viven en el país, la mayoría ha estado en este país por más de 15 años, y aproximadamente ocho millones de ellos son parte de la fuerza laboral activa. “Un gran número tiene hijos, cónyuges y otros familiares que son ciudadanos estadunidenses o residentes legales permanentes. Son parte del tejido de este país, y deportarlos en masa es un error”, precisó.

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